«Que llo quiten aos que roubaron e así non teriamos que pagar nada»

Los pensionistas gallegos se arman de paciencia y retranca ante el rocambolesco anuncio de cambios en el copago

Marisol Iglesias, Santiago Cepeda y María Elena Noya. Los tres, pensionistas y consumidores de fármacos
Marisol Iglesias, Santiago Cepeda y María Elena Noya. Los tres, pensionistas y consumidores de fármacos

santiago / La Voz

Los pensionistas gallegos asumen religiosamente su aportación farmacéutica, hasta el punto de que muchos no tienen claro cuánto pagan al mes. Para la mayoría, su farmacéutico es la persona de confianza que les dice cuándo han llegado a su tope mensual. Con bastante paciencia, admiten que siempre pagan los mismos, y sugieren rellenar las arcas públicas con todo lo que se llevaron algunos cargos públicos.

Santiago Cepeda, 82 años

«¿Que aporten máis os que cobran máis? Bueno, normal». Santiago Cepeda es franciscano, por lo que no tiene muy claro cuánto paga mensualmente ya que es el convento el que se encarga de abonar a la farmacia las medicinas. En su caso, operado de corazón, toma seis pastillas diarias desde el año 2000. Escuchó en la radio la polémica del copago farmacéutico y se muestra comprensivo, «¿Que paguen máis os que máis cobran? Bueno, normal». Y es que este religioso vivió muchos años en otros países, como Marruecos o Israel, y al hacer una comparativa entre los distintos sistemas de salud concluye que «hai que recoñecer que aquí a asistencia sanitaria é unha marabilla».

Marisol Iglesias, 74 años

«Cunha pensión de 600 euros non deberiamos pagar». Marisol Iglesias tiene un límite mensual de algo más de 8 euros al mes, al que llega habitualmente. No solo opina que el copago no debería subir: «Particularmente paréceme que os que temos unha pensión de 600 euros xa non deberiamos pagar nada». La famosa aportación farmacéutica que entró en vigor en el 2012 «esa que se puxo desde que comezaron a dicir que había crise», no sería necesaria si se tomasen algunas decisiones, opina Marisol. Y aunque en un principio prefiere guardarse sus opiniones, al final lo dice: «Que lle quiten todo aos políticos que roubaron e volven estar as arcas cheas e xa non temos que pagar nada os pensionistas», explica. Sobre si alguna vez el precio de las medicinas le supuso algún problema en el acceso a las mismas, esta jubilada compostelana que comenzó a trabajar a los 14 años explica que hace años le prescribieron unos fármacos que debía recoger en la farmacia del ambulatorio y costaban unos 98 euros, por lo que decidió no cogerlos. «E despois de dous ou tres meses déronmas», finaliza.

M. Elena Noya, 80 años

«Al mes pago unos seis euros». No llega nunca al tope mensual, por lo que esta argentina afincada en Galicia desde hace más de tres décadas abona el 10 % del coste de sus medicinas, la de la hipertensión, la más cara, y la del colesterol, que tiene que controlar «porque me encanta el chocolate», dice riendo. Al mes «pago unos 6 euros como mucho», y al igual que otros pensionistas, se resigna ante los copagos, «la medicación gratis es imposible, y tenemos que comprenderlo los que estamos jubilados. Eso sí, hay que analizar el coste para saber cuánto se puede cobrar y cuánto no», explica.

Ramón Martínez, 74 años

«A veces llego al tope de 18 euros». Ramón M. Martínez, de 74 años, está en el grupo de los que ganan entre 18.000 y 100.000 euros, y él, aunque bien de salud, es usuario habitual del sistema sanitario porque en el pasado sufrió dos infartos. Con él vive su esposa, de 70 años, con quien comparte cartilla: «Algunos meses llego al tope máximo, los dieciocho euros -explica Martínez-, pero no siempre». Sin embargo, su mujer apenas consume medicamentos: «Ella solo toma una pastilla para la tensión, así que apenas gasta en la farmacia», apunta.

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