Cuatro meses de cárcel para un joven por matar al gato de su vecina y culpar a su perro
GALICIA
El acusado agarró al animal y lo golpeó varias veces contra el suelo hasta que lo mató de una fuerte lesión en el tórax
22 oct 2016 . Actualizado a las 13:04 h.Patatero era un gato de aldea que llevaba una vida tranquila en la parroquia de Bembrive, en Vigo. El minino no podía sospechar que el vecino de su dueña acabaría sentado en el banquillo y condenado a 4 meses de cárcel por matarlo a golpes. Sin pedigrí alguno, Patatero pasaba libremente de finca en finca hasta que un mal día entró en el punto de mira del vecino de su ama. Ambos eran veinteañeros y se llevaban mal. Dada esta enemistad, el joven liquidó a la mascota sin motivo para fastidiar a su vecina.
El día elegido fue el 30 de septiembre del 2014. El acusado, tras saltar a la finca colindante con su casa, agarró al gato, de raza común, y lo golpeó varias veces contra el suelo hasta que lo mató de una fuerte lesión en el tórax. Arrojó el cadáver a su huerto.
Al poco, su vecina lo acusó de haber matado a su mascota y exigió que le devolviesen el cuerpo. El joven culpó a su perro, un cruce de pitbull, de abalanzarse contra el gato y matarlo a mordiscos, pero una veterinaria probó que no había signos de dentelladas sino de golpes. El acusado insistió en su inocencia pero la madre de la perjudicada vio desde su balcón cómo lo mataba.
El fiscal pedía inicialmente seis meses de cárcel pero la titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo lo condenó a 4 meses de cárcel por un delito de maltrato animal y le prohibió trabajar durante un año con mascotas o comerciar con ellas.
El joven recurrió la sentencia argumentando que la jueza dio credibilidad al testimonio de la madre de su vecina pero la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, en Vigo, ha confirmado la condena porque la veterinaria vio detrás la mano humana.
Al carecer de antecedentes, el acusado podría pedir la suspensión de la ejecución de la pena de cárcel. Pero durante un año no podrá comerciar o ejercer oficio relacionado con animales y, además, tendrá que abonar las costas procesales del juicio de lo penal. Las costas de la apelación en la Audiencia fueron declaradas de oficio.
Tras conocer la sentencia que rechaza su apelación, el acusado contactó con La Voz y volvió a insistir en su inocencia, en recalcar que él no mató al gato y en echarle la culpa a su perro, que tenía atado y al que vio numerosas veces perseguir como un loco a los gatos de la zona, a los que destrozaba a mordiscos. Asegura que su can de presa atrapó al minino Patatero y él corrió a salvar al gato. Añade que esa escena tuvo que haberla visto la madre de la dueña desde el balcón pero, sin embargo, ella no hizo referencia a nada de eso en el juicio y lo inculpó a él. Ve ridícula la versión que dice que él vio al gato, se abalanzó y le dio golpes. También recalcó que no conocía de nada a la mascota ni tenía relación con su dueña y, por lo tanto, no había enemistad entre ellos. Lamenta que la propietaria no fuese a hablar con él para pedir explicaciones y que, en cambio, le interpusiese una denuncia de inmediato. Pregunta por qué razón su hermano iba a devolver el cadáver de la mascota si él no fuese inocente, pues de lo contrario la prueba de la necropsia lo iba a delatar.
Ley gallega de maltrato
El Gobierno gallego aprobó en marzo el borrador del anteproyecto de Lei e Protección e Benestar dos Animais de Compañía, que prohíbe usar especies salvajes en circos, sacrificar canes en los refugios o recortarles los rabos y orejas. Los infractores se enfrentan a multas de 5.000 euros. El proyecto decayó porque la ley no fue aprobada en la anterior legislatura y ahora deberá volver a ser tramitada.