¿Qué hacemos con las canas?

Marcos Escudero OPINIÓN

GALICIA

15 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Según la EPA hay 576.000 parados de más de 55 años, que elevan al 16,46 % el paro en esa franja de edad. De ellos, 430.000 llevan 4 años sin trabajar, y dos tercios tienen estudios primarios o equivalente ESO como máximo.

Con este precedente no parece que tengan muchas posibilidades de encontrar trabajo, y menos aún si nos fijamos en un reciente estudio de Adecco que estima que solamente el 0,5 % de las ofertas de empleo van a mayores de 55 años.

Los motivos parecen obvios: suelen ser más exigentes que los jóvenes en materia de sueldos y condiciones de trabajo, además de más reticentes a la hora de reciclarse o de aceptar movilidad. Parece que las canas son más una rémora que un activo a la hora de reengancharse al mercado.

En cuanto a las ayudas públicas, destaca la de 426 euros, permanente para la mayoría de los mayores de 55 años, y que además es el único subsidio en el que se sigue cotizando para la jubilación. Es una medida exclusivamente de protección social que no incentiva la contratación de mayores y que incluso puede desincentivar a algunos de ellos a seguir buscando empleo, aunque sea necesaria en muchos casos para evitar situaciones de penuria.

Muchas voces hablan de fomentar el empleo de los mayores estableciendo incentivos a la contratación, por ejemplo, reduciendo o eliminando las cotizaciones sociales. Siempre me han parecido injustas las medidas que favorecen a un colectivo porque en la práctica suponen una discriminación para los demás. Si con estas acciones conseguimos aumentar el empleo de los mayores de 55 probablemente sea a costa de los menores de 35, con el añadido de que no sabemos si el trabajador ha sido elegido por sus cualidades -lo deseable- o por su menor coste. Las discriminaciones positivas siempre perjudican a alguien y añaden ineficiencia al sistema.

Particularmente solo veo una opción razonable para que los mayores de 55 años encuentren empleo, y es que intenten competir con los menores de 55 años a los que van dirigidas el 99,5 % de las ofertas de trabajo, según Adecco. No se trata de pintarse las canas sino de hacerlas valer y al mismo tiempo intentar ser más flexible en cuanto a las condiciones laborales y menos reticente a los cambios.

Decía Aristóteles Onassis que se teñía el cabello de negro para los encuentros amorosos y de blanco para las reuniones de negocios. No sabemos con qué color de pelo iría a las entrevistas de trabajo aunque yo aconsejo usar solo champú y punto.