Mociones que no dan de comer

Andrés Vellón Graña
Andrés Vellón CRÓNICA CIUDADANA

GALICIA

30 mar 2016 . Actualizado a las 11:36 h.

El grupo de Ferrol en Común -que gobierna con el PSOE y siempre con el ojo atento a lo que haga el BNG para sacar adelante alguna propuesta- ha tirado otra vez de una cortina de humo para tapar carencias. En apenas diez meses, no solo ha sido la fallida retirada del busto de Juan Carlos I de la consistorial ni, ahora, esa propuesta de debate sobre monarquía sí o monarquía no en un foro que no se antoja el más adecuado. Ha habido más. Pero esta última se lanza justo cuando Felipe VI hace su primera visita a Ferrol como Rey. Una ciudad en la que lo civil y lo militar han convivido desde siempre. Una ciudad formada y fortalecida en torno a los astilleros y la Marina. Con un movimiento obrero potente que ha marcado hitos históricos. Una amalgama social, en definitiva, plural que no se puede intentar retorcer para mayor ¿gloria? de cualquier sigla.

Llegará el debate sobre la nueva moción de Ferrol en Común y la monarquía. Se aprobará. O no. ¿Y? Nada más. Ese será su recorrido. Un ejercicio de pirotécnica para ocultar la realidad de un gobierno que, hasta ahora, muestra débil cintura para resolver los problemas del día a día. Un equipo de gobierno con una brecha interna que se agranda -ojo, desde dentro- cada vez más. Un equipo de gobierno que tiene la obligación de activar soluciones para una población con problemas y carencias. Mucho pico. Y poca pala. ¿Dónde están los presupuestos municipales? ¿Qué se sabe de ellos? ¿Cuáles son las grandes directrices urbanísticas? ¿Cuáles son las medidas de promoción económica? ¿Cuáles las propuestas para intentar reducir el paro? De eso se sabe entre muy poco y nada.

Ferrol necesita mucha gestión para volver a salir a flote. No debates estériles. Requiere consensos y un gobierno para todos. Un esfuerzo generoso de diálogo político que no se está dando. Y el administrado lo sabe. De sobra. Si hay guion para tirar hacia delante, es hora de que se enseñe. Si no, solo nos quedarán más fuegos de artificio. Pero de eso no se come.