baleira / la voz

No cayó tanta nieve como esperaban. Pero la predicción meteorológica regaló a los poco más de 25 alumnos del colegio público de O Cádavo, en Baleira, municipio de la provincia de Lugo, un día más de vacaciones justo después de la semana del Carnaval. Este es solo uno de los 33 concellos de Galicia donde ayer se suspendieron las clases por el temporal.

A Pablo y Manuel no les ha parecido suficiente la nieve que ha caído en los últimos días sobre la montaña. Les sabe a poco. Viven en Valinfolgueiro, a unos pocos kilómetros de O Cádavo. «Este ano aínda non nevou para esquiar co saco na ladeira», dicen los dos hermanos. Su madre María José lo corrobora: «O ano pasado estivemos esquiando cunha lona alí no pastizal da Carballeira. Incluso veu xente de aldeas de cerca. Pasámolo moi ben». Este año han tenido que conformarse con hacer un muñeco de nieve, pero delgaducho.

Que no haya clase en invierno por la nieve no es extraordinario. «Esta mañá -por ayer- a estrada estaba un pouco cuberta e xa non veu o transporte», dice Manolo, el padre. Normalmente los recoge a las nueve para empezar las clases media hora después. Comen en el comedor y llegan a casa de vuelta a las cinco de la tarde. Pero ayer tuvieron todo el día para jugar fuera y calentarse luego al fuego del hogar.

Xoel y Brais juegan en la tienda de la madre del segundo.
Xoel y Brais juegan en la tienda de la madre del segundo.

Para María José el hecho de que los pequeños no tengan clase no le supone mayor trastorno porque está «na casa». Para Noemí, otra madre de O Cádavo, tampoco porque la nieve parece que ha llegado coordinada con unos días de descanso que tenía. «Traballo en Lugo, pero ando de vacacións. De non estar, botaría man da avoa», explica.

Noemí está en Sempre Cómoda, la tienda que su amiga Mónica ha abierto en la cabecera municipal. Noemí es madre de Xoel, de tres años. Mónica, de Brais, que justo este mes acaba de cumplir justo el doble. Pero son amigos porque van a la misma clase. Xoel y Brais juegan sobre una alfombra en una esquina de la tienda, junto a los zapatos. La han habilitado para que puedan dejar su parque de maquinaria y tractores a escala.

«Como non hai colexio, hoxe está aquí comigo todo o día, pero normalmente tamén ven aquí pola tarde ao saír», aclara la dueña del local al tiempo que atiende a una clienta. Y ellos aprovechan para dar un máster en tractores: «Teño un Fendt, un John Deere, un Class...», dice uno. Y su amigo no queda atrás: «Os meus son un tractor Class, John Deere, un furgón de DHL... ». Pero hace un apunte: «Prefiro que haxa colexio para ter deberes que facer».

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«Prefiro que haxa cole para ter deberes»