El presidente gallego exhibe un decálogo de recetas como balance y el PSdeG lo sitúa «en actitude de partida»
11 feb 2016 . Actualizado a las 08:47 h.En los últimos años de su mandato, el expresidente Manuel Fraga convivió con un debate abierto en varios frentes, que tenía más que ver con su edad y su continuidad al frente de la Xunta y del PP gallego que con las políticas promovidas desde el Gobierno. Y a Alberto Núñez Feijoo empezó a ocurrirle el miércoles algo parecido. Por primera vez, las dudas que se ciernen sobre el futuro inmediato del jefe del Ejecutivo se convirtieron en materia de discusión en el Parlamento gallego, después de que el portavoz de los socialistas, José Luis Méndez Romeu, acusara al propio presidente de «alimentar descaradamente» las especulaciones, pues dijo que estaba «en actitude de partida» hacia otros destinos.
El proceso de renovación iniciado por el PP galaico, que tendrá su primera parada en marzo, con la renovación de las direcciones provinciales, pero que continuará en abril con el recambio de la dirección autonómica, a la que Feijoo no confirmó todavía si volverá a optar, elevaron este asunto al centro del debate político en Galicia. ¿Continuará Feijoo o se planta? He ahí la cuestión.
Méndez Romeu aprovechó la sesión de control parlamentaria al presidente de la Xunta para situarlo claramente en la parrilla de salida para otros cometidos, pero lo hizo para afear que mientras esto ocurre anuncia «obxectivos para o ano 2020 e que moitas veces supoñen regresar aos datos do 2009», especialmente en materia de empleo.
Es más, el portavoz socialista se esforzó en mostrar a un Feijoo ausente ya del día a día e incapaz de mantener una labor política centrada en Galicia. «Leva oito meses en actitude de partida», con el resultado de que «a súa política económica é un fracaso», pues insistió en que desde el año 2009 se registraron «138.000 ocupados menos e 60.000 parados máis».
El jefe del Ejecutivo prefirió no entrar en el debate sobre su futuro. «Penso que ten máis interese falar de economía», dijo, tras lo cual se dispuso a hacer una especie de balance de sus siete años al frente de la Xunta. Es más, para dejar constancia en el diario de sesiones, ordenó su balance en un decálogo bien estructurado, que -dijo- era «imposible en un gobierno socialista». Dicho decálogo es una especie de testamento político que Feijoo traía escrito en un papel y que recitó en unos pocos segundos: «A economía crece, baixa o paro, sube a afiliación, soben as exportacións, sobe o índice de produción industrial, sobe a venda do comercio polo miúdo, sobe a confianza empresarial, sobe a confianza do consumidor, baixan os impostos e os galegos non pagan polo dereito de sucesións dende o 1 de xaneiro».
Ataques a Podemos
En su línea habitual, Feijoo también aprovechó la tribuna del Parlamento para cargar contra las fuerzas de la oposición, de forma especial contra el PSOE y Podemos, en el último caso al hilo de la crisis desatada con la destitución de toda su dirección en Galicia.
A Méndez Romeu le reprochó Feijoo que tuviera el arrojo de dar lecciones, cuando formó parte, dijo, del Gobierno de Zapatero y del de Touriño, antes de ser un estrecho colaborador de Besteiro. «Fai falla ser valente para falar de economía co seu currículo», le espetó el dirigente popular al socialista, antes de contraponer algunos datos de su etapa en el Gobierno con los que se encontró al llegar a la Xunta en el 2009.
Con Podemos y sus aliados se empleó a fondo cuando tuvo el cara a cara con el viceportavoz de AGE, Antón Sánchez, pues presumió de que el PP, de momento, «mantén a súa autonomía», al destacar que «aquí a casta de Madrid non veu a disolver nada», dijo, en alusión a la destitución de todo el equipo de dirección que rodeaba a Breogán Rioboo en Galicia.
El presidente de la Xunta a AGE: «Levántense dos sillóns e empecen a gobernar»
Uno de los momentos más tensos del debate político celebrado el miércoles en el Parlamento se produjo en el cara a cara entre el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y el viceportavoz de Alternativa Galega de Esquerda, Antón Sánchez. La excusa fue el veto del grupo que dirige a Beiras a facilitar un arreglo en la tramitación de la Lei do Solo para subsanar la suspensión del plan urbanístico de Vigo, para no comprometer así la ampliación de la factoría de Citroën.
Feijoo acusó a AGE de actuar «contra os sectores produtivos» por no apoyar el arreglo que avalaban el PP y el PSOE. Dijo que en AGE eran «irresponsables» por «votar en contra de Citroën en Vigo», y emplazó a la coalición de Beiras, que gobierna ya en varias ciudades, a que se «levanten dos sillóns e empecen a gobernar» y a tomar decisiones.
Antón Sánchez calificó la solución planteada por PP y PSOE para subsanar los del planeamiento de Vigo de «chafallada». Es más, se mofó incluso de que al PP de nada le valiera tener una mayoría de 41 diputados cuando intentar cargar las culpas en AGE. «¿Como pode ser que un señor da campiña lles bloquee unha enmenda?, só pode ser por incapaces», esgrimió.