La falta de nieve deja prácticamente sin visitantes O Cebreiro

Laura López LUGO / LA VOZ

GALICIA

ALBERTO LÓPEZ

Los fines de semana, el número de forasteros llega a ser solo la cuarta parte que otros inviernos

27 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El pueblo de O Cebreiro, en la montaña lucense, tiene muchos atractivos, pero su principal tirón en invierno es la nieve. Tanto es así que hay fines de semana en que los visitantes se cuentan por miles en una localidad que no llega a los 200 habitantes. Sin embargo, esa estampa aún no se ha visto este año. Y el motivo no es otro que este extraño invierno que todavía no ha dejado nevadas a pesar de los 1.300 metros de altura: «Nevou só un día, pero ao que foi nin se lle podía chamar neve», explica José Fernández, del restaurante O Cebreiro. En este establecimiento cuentan que un fin de semana con nieve llegan a servir más de cien cocidos en un día, mientras que ahora reparten la mitad. «As fins de semana que neva, nos restaurantes están desde a unha ata as seis servindo comidas», explica Manuel López, de la tienda Grial. «Aquí tamén notamos unha baixada nas vendas pola falta de neve, pero non nos inflúe tanto como á hostalería», continúa.

Las calles, tiendas y establecimientos de O Cebreiro reflejaban ayer las palabras de estos comerciantes. Apenas una veintena de personas visitaba el pueblo por la mañana. Entre ellos, un grupo de familiares de Lugo y Pontevedra que pasan las Navidades juntos y ayer optaron por una ruta por las montañas lucenses: «Primero visitamos O Cebreiro y después iremos a comer a O Courel», explicaba Alberto Táboas. A pesar de la niebla y de que no había nieve, «el paisaje es precioso», reconocía Ángel González, de Pontevedra.

Carlos Pérez, Mari Luz Balo y sus dos hijos, de Vila de Cruces, también eligieron ayer O Cebreiro para hacer turismo, aunque reconocían que habría sido más interesante si hubiese nieve. De hecho, son precisamente las familias con niños el principal perfil de los turistas que se acercan a O Cebreiro cuando nieva. En esta época, sin embargo, aunque no nieve se sigue acercando mucha gente que vive fuera pero que tiene raíces en la zona. En cuanto a los peregrinos, diciembre y enero son los meses de menor afluencia.

La guía e intérprete de patrimonio que trabaja en la iglesia, Marta Castro, expone unas cifras demoledoras: «As fins de semana podemos chegar a 500 ou 600 visitas, pero cando neva estas cifras cuadriplícanse». Esta profesional relata que este invierno está siendo muy diferente a los anteriores por la falta de turistas y, por extensión, porque no hay tantos coches, que en los fines de semana de nieve llegaban a provocar auténticos colapsos de tráfico en la zona.