Un oasis infantil en la provincia más envejecida

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

GALICIA

MIGUEL VILLAR

Su apuesta por la vivienda en bloque y su condición fronteriza con Ourense seduce a parejas jóvenes

03 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En el núcleo de A Valenzá, unido en la práctica a la ciudad de Ourense, está la clave de la estadística que convierte al Concello de Barbadás en un oasis de población infantil dentro de la provincia más envejecida de Galicia. La localidad, que marca el límite territorial de este municipio con el de la capital de la provincia, concentra la mayor parte de la población de este ayuntamiento merced a un desarrollo urbanístico acelerado que propició una gran oferta de pisos nuevos a precios mucho más asequibles que en la ciudad durante la expansión de la burbuja inmobiliaria. Muchas parejas jóvenes encontraron aquí la respuesta a sus deseos de estrenar familia con casa propia ahorrando dinero.

«Cando nós viñemos a diferenza de prezos era moi grande», recuerda Cristina Rojas, que hoy cría a su primera hija de apenas dos años. Ella es de Verín, igual que su esposo, pero su trabajo estaba en Ourense y la cercanía con el destino laboral pesó en la decisión. Las mismas razones animaron a Celsa Senra, natural de Castrelo de Miño, y a su marido, oriundo de Ramirás. «Tamén é importante a tranquilidade, é un sitio máis pequeno e axeitado para os nenos, sen tanto tráfico e ruído, e no que tes de todo: supermercados, comercios, colexios, centro de saúde e está ben comunicado coa cidade», relata. Los autobuses del transporte público de Ourense paran justo en las primeras casas del barrio -que se unen a las últimas del municipio vecino- y Barbadás dispone de concesionaria propia con servicio a intervalos de media hora con la capital.

Pero A Valenzá no se nutre solo de trabajadores en el comercio o las administraciones públicas con sede en la ciudad. Su proximidad con superficies industriales como el polígono del también municipio vecino de San Cibrao, fue otro de los factores que animó a muchos a establecerse aquí. María Luisa Álvarez es una de ellas. Madre de dos niños, pone algunas pegas al desarrollo de este núcleo. «Es cierto que la mayoría lo elegimos por las facilidades para encontrar vivienda, pero no se pensó en que tanta gente iba a necesitar otros servicios y cuando los niños van creciendo te encuentras con que faltan cosas. No hay un polideportivo cubierto, no hay instituto, no hay entidades culturales. Al final acabas llevándolos a la ciudad y prácticamente aquí vienen para dormir. Allí estudian, van a actividades deportivas o extraescolares y quedan para ir al cine o a divertirse», resume.

balance demográfico