Angrois, dos años después: «Esto no lo olvidas nunca»

La Voz

GALICIA

Alvaro Ballesteros

En el Alvia 04155 procedente de Madrid viajaban esa tarde del 24 de julio del 2013 218 pasajeros. Estos son algunos de los testimonios de supervivientes y familiares de las víctimas. 

25 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Marcial Cendón: «De estar más atrás, no lo estaría contando»

Había comprado un trayecto de ida y vuelta desde A Coruña a Ourense. Mi mujer pudo comprar a última hora un billete para venir conmigo. Estábamos esperando en el andén cuando apareció el primer tren, no era el que nos correspondía en los billetes, pero decidí sugerir a mi mujer que fuéramos en ese en lugar de esperar 15 minutos por el siguiente. Mi mujer no quiso y decidimos esperar. Teníamos los asientos separados, pero como no había nadie a su lado decidí sentarme junto a ella. De estar unas filas más atrás, donde me correspondía, quizá no lo estaría contando. Era la tercera vez en mi vida que viajaba en tren. En Angrois, el vagón entraba a gran velocidad y se inclinaba hacia el muro. Pude agarrarme a los reposabrazos de los asientos, por delante de mi mujer para protegerla. Pasé de escuchar un ruido fuerte a un silencio espectacular y a ver todo oscuro. Pensaba que me estaba muriendo.

Carlos López Padín: «O que máis me impactou foi saber que a miña nai iba nese tren»

Co tempo ves as cousas doutra maneira, pero o que máis me impactou foi saber que miña nai iba no tren e, por suposto, todas as vítimas e o propio accidente en sí.

Lidia Sanmartín Novo: «Aunque estaba en shock y me costaba respirar, escuchaba los gritos»

Aunque estaba en shock y me costaba respirar, escuchaba los ruidos y los gritos de la gente. Me ayudaron a salir del tren los bomberos. Sigo teniendo recuerdos difusos. Me rompí 6 costillas, 3 ernias discales, fractura abierta y desplazada en 3 sitios distintos de la tibia y el peroné, la meseta tibial, ligamentos cruzado anterior y el menisco. Me tuvieron que drenar un pulmón, estuve 16 meses de baja. Me reincorporé el 28 de noviembre de 2014, pero no pude estar en el mismo puesto debido a las limitaciones físicas. Tenía que moverme en silla de ruedas. Estoy esperando por la quinta operación, tengo una pierna coja.

Loreto Mena Marillanca: «Cuando reaccioné ya estaba en el hospital»

Antes del choque recuerdo cómo el vagón empezó a dar vueltas. Me di un golpe muy fuerte en la cabeza que me hizo perder el conocimiento. No me acuerdo de nada de cuando me sacaron del tren. Cuando reaccioné ya estaba en el hospital. Me rompí 10 huesos, 6 costillas, y una de ellas me perforó el pulmón. Aún me estoy recuperando. Pero del corazón sigo mal, porque estaba operada y al accidente me afectó todavía más. Estamos totalmente desamparados, nadie nos hace caso.

Verónica Martínez Vázquez: «Me encontraron gracias a mi anillo de bodas»

Mi marido me llevó a la estación de Chamartín y nos despedimos. Durante el viaje me acabé un libro. Pero no recuerdo nada del accidente ni del después del accidente, ni siquiera sé cómo me sacaron del vagón. Tampoco tengo recuerdos del mes que estuve en la UCI. Mi familia es la que mejor recuerda todo lo que pasó. Yo estaba en otro planeta. Después de un mes me trasladaron al hospital de Oza y fue cuando empecé a ser consciente de todo. Venía a A Coruña porque me iba a encontrar con mis hijos, que estaban con mis padres. Mis padres y mis hijos estaban esperándome en la estación de A Coruña, se enteraron de lo que había pasado porque mi marido lo vio en la tele y llamó a mi madre. Le dijo que buscase una forma de que mis hijos no viesen nada del accidente. A día de hoy, ya saben todo lo que pasó, y mi hija siempre me dice que fue uno de los peores momentos de su vida. Lo más gordo fue el traumatismo craneoencefálico. Me sacaron del tren de las primeras, pero fui la última en ser identificada. Fue mi hermano quien me encontró gracias a mi anillo de bodas. Por megafonía estaban repitiendo lo que tenía grabado en la alianza.

Esperanza Fernández Iglesias: «Mi hermano se acuerda de ver a su novia muerta delante de él»

Vinieron en ese tren porque se bautizaba mi hijo. Mi hermano y mi cuñada estaban estudiando en Valencia y mi padre estaba en Ciudad Real y quedaron en Atocha para coger ese tren. Les esperábamos en la estación, habían anunciado que el tren iba a entrar. Mi cuñado empezó a escuchar rumores de que había descarrilado el tren que venía de Madrid, pero le dije que era imposible, que acababan de anunciar su llegada. La gente estaba muy nerviosa. Empezamos a llamar. El teléfono de mi padre nunca llegó a sonar, el de mi hermano sonaba a veces y el de mi cuñada sonaba. Vimos a una señora que hablaba con su hijo y le decía que había muertos. Me puse a buscar por los hospitales. Esperé y esperé hasta que localicé a mi hermano en A Coruña pero en la lista de heridos no aparecían ni mi padre, ni mi cuñada. Mi padre fue de los últimos en aparecer porque estaba en muy mal estado, de hecho le identificaron por el ADN, pero mi cuñada fue de las primeras porque estaba en perfecto estado, se llevó un golpe en la cabeza. Mi hermano estuvo en la unidad de quemados durante dos meses, estuvo muy mal y, por suerte, ahora está bien. Prácticamente se acuerda de todo, de cuando el tren chocó, cuando volcó, de ver a su novia muerta delante de él.

Jessica Medina Casteñe: «Un ángel nos salvó»

Volvíamos de pasar unos días en un parque de atracciones de Madrid. Fue un ángel lo que nos salvó porque delante y a nuestro lado murieron personas. Mi hijo ahora empieza a hablar del accidente. Lo pasó muy mal. Esto no lo olvidas nunca.

Información elaborada por Antía Urgorri, Natalia Pablo y Marta Rabuñal.