¿Dónde está Orozco?

El que fue 16 años alcalde de Lugo no acudió a la investidura de su sucesora


Lugo / La Voz

Desde la primavera de 1999 hasta el pasado día 12 fue protagonista principal de la vida política, institucional y social de Lugo. José López Orozco fue durante 16 años alcalde de Lugo. Más aún, fue una referencia del municipalismo más allá de Pedrafita y, como tal, su proyección llegó a tener, ocasionalmente, ámbito nacional. Confirmada su renuncia para posibilitar que el PSOE conserve la alcaldía, Orozco hizo mutis y ni siquiera asistió el pasado sábado al acto de investidura de su sucesora, Lara Méndez. Desde entonces, el exalcalde se ha dejado ver ya en alguna ocasión paseando por su ciudad, con aspecto relajado, pero hay quien sostiene que la procesión va por dentro y que necesitará tiempo para olvidar el dolor de las presiones que sufrió para renunciar a la candidatura. Algunos, próximos al exalcalde, sostienen que no asistió a la investidura por no restar protagonismo a quien ese día le correspondía y que, desde entonces, está enfrascado en la lectura. Y en algo más: medita qué hará en el futuro inmediato.

Si es cierto que existe eso que algunos llaman «político de raza», ciudadanos de los que otros creen que llevan la política en las tripas, uno de esos es el socialista José López Orozco. Lo demostró con su persistencia por entrar en el mundo de la política y con su tenacidad para mantenerse en la alcaldía durante 16 años; lo dejó claro con la férrea defensa de su candidatura a la alcaldía cuando ya era evidente que, de hacerlo, el PSOE no tendría el necesario apoyo del BNG ni de Lugonovo para la investidura. Por eso, cuando renunció pocas horas después de afirmar que «por supuesto» seguía siendo el candidato, nadie en Lugo dudó de que Orozco había mantenido una dura batalla con su conciencia socialista y que había soportado no pocas presiones desde su propio partido, aunque parece creíble que no llegasen por la vía del secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, que fue su alumno en las aulas y en la política. Orozco no podía, y así lo confesó, ser la puerta por la que el PP llegase a la alcaldía. Para el hombre que, según dijo más de una vez, nunca quiso ser otra cosa en política que alcalde de su ciudad, la renuncia tuvo que suponer un duro, duro golpe. Por eso, los que esperaban verlo en la investidura de su sucesora, Lara Méndez, interpretaron, y siguen interpretando su ausencia, como un desplante. Los próximos a Orozco dicen que lo que quiso fue evitar restar protagonismo a Lara Méndez en su gran día en la política.

¿Pero qué hace Orozco desde entonces? El lunes, mientras Lara Méndez empezaba a visitar las oficinas municipales, tomaba café en la Praza Maior, con su exjefa de gabinete y el senador Ricardo Varela. Se le veía relajado y decía sentirse bien. Su expresión parecía corroborar sus palabras. Pero Orozco es mucho Orozco. El cronista le ha visto pasar en segundos del abatimiento mostrado en privado a la rueda de prensa iniciada con el desparpajo de «Hoxe é un gran día para Lugo...».

Orozco, dicen en su entorno, aprovecha para leer. ¿Y qué lee? Por si a alguien le sirve de pista sobre qué pasa por su cabeza, sepa que está acabando el libro de Ónega sobre Juan Carlos y una historia marxista de la economía desde la prehistoria. Y piensa, dicen, en qué hará en el futuro. Y ahí es dónde empiezan las cábalas sobre qué puede hacer el hombre que fue alcalde de Lugo durante 16 años. En el PSOE saben que puede convertir el desastre político en «un gran día».

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