De las cuatro estrellas a la ruina

La crisis ha convertido complejos hoteleros de lujo, que brillaron hace unos años, en edificaciones abandonadas, insalubres y saqueadas por indigentes y vándalos


Redacción / La Voz

Fueron complejos hoteleros de lujo en su momento, con instalaciones modernas y a la última, con los mejores servicios, pero de un día para otro, la crisis y los envites económicos a los que han tenido que hacer frente las empresas hoteleras en los últimos años les obligaron a echar el cierre, sin poder remontar el negocio. Decenas de hoteles de alta categoría en Galicia se han convertido tras su cese de actividad en edificaciones abandonadas, insalubres y saqueadas por indigentes, vándalos y ladrones. Del esplendor a la ruina en muy poco tiempo.

Hace solo unas semanas la empresa propietaria del Pazo de Rilo, en Mugardos, decidió contratar un servicio de seguridad durante las 24 horas del día ante el saqueo continuado que ha sufrido este inmueble histórico, que albergó hasta el 2012 un hotel-centro termal de lujo. Ese año la empresa quebró y empezó la decadencia del pazo, que ha sido destrozado y saqueado, hasta el punto de que los ladrones se han llevado a plena luz del día y con una grúa un cruceiro. Ha habido tres detenciones por parte de la Guardia Civil en relación a los robos. El mobiliario ha desaparecido y es difícil reconocer lo que en su día fue un magnífico spa.

Las instalaciones fueron también un refugio para personas sin techo y problemáticas, lo que ha creado gran inseguridad entre los vecinos. Con la contratación de un servicio de seguridad esperan que por fin se ponga fin a esta situación.

Para convertir el Pazo de Rilo en un lujoso hotel se invirtieron cerca de dos millones de euros, de los que 700.000 euros fueron mediante subvención pública.

Un referente hotelero

El mismo deterioro ha sufrido el antiguo hotel Milano, de A Estrada, que a comienzos de la década de los noventa se convirtió en todo un referente hotelero por sus modernas instalaciones y por acoger durante muchos años a los agentes de policía local que estudiaban en la Academia Galega de Seguridade (Agasp).

En el 2004 el Grupo Summa se hizo cargo de las instalaciones, con la idea de hacer una fuerte inversión y conseguir una cuarta estrella para el hotel. Pero eso nunca ocurrió, el grupo quebró y se cesó la actividad de las instalaciones. Los robos son constantes, las paredes se caen a cachos y las puertas exteriores están tapiadas. Los actuales propietarios no tienen intención ni de arreglarlo ni de reabrirlo, al menos de momento.

En ocasiones, una segunda vida útil como hotel no es posible, pero sí con otra finalidad. Eso es lo que le ha ocurrido al hotel Sada Marina de Sada. Ubicado en una parcela municipal, esta mole de hormigón cerró sus puertas a principios del 2013 cuando la empresa que lo gestionaba entró en concurso de acreedores. Si los planes no se frustran, el Sada Marina podría reabrir sus puertas el próximo octubre, pero no para alojar huéspedes sino universitarios. La Universidad Fernando Pessoa, de Oporto, se ha fijado en este edificio para instalar una escuela de enfermería y fisioterapia.

El antiguo hotel de cuatro estrellas tiene gran parte de sus puertas tapiadas. Lo ordenó el Concello a los pocos meses de su cierre para evitar que se colasen okupas. Construido en la década de los ochenta, el gigante de hormigón se encuentra en estado de abandono, con múltiples averías de tipo hidráulico, falsos techos parcialmente derruidos en la planta baja e inundaciones en los sótanos.

El deterioro de un emblema

El hotel Hórreo de Corcubión, que fue durante décadas un emblema del turismo de la Costa da Morte, también se encuentra en la uci, después de echar el cierre en la Navidad del 2012. Han empezado a desprenderse cascotes de la fachada, la maleza cubre la terraza y todos los exteriores, y el edificio acumula serios daños. Aquel hotel de tres estrellas con cafetería, salones de banquetes y tres plantas de habitaciones con privilegiadas vistas a la ría se ha convertido en un inmueble ruinoso y en muy mal estado.

Antes de su cierre, se calculaba que la reforma del hotel costaría unos 7.000 euros por habitación. Hoy se estima que como mínimo harían falta 1,5 millones para adecentar las instalaciones. De la empresa propietaria, Euro House, apenas se sabe nada.

Con información de Raquel Freire, Fran Brea, Rocío García, Juan Ventura y T. Silva.

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