No es una novedad ni un misterio, pero la tendencia se repite en todos los cursos y en todos los ámbitos: las chicas sacan mejores notas que los chicos y, por tanto, repiten en menor medida. En el primero de la ESO, el curso donde estadísticamente es más fácil tropezar, la diferencia es de casi seis puntos (16 % los hombres, 10,6 % las mujeres). El final de los cantos de sirena del mercado laboral, que favorecía el abandono sobre todo de los varones, ha igualado la presencia en las aulas, pero no los resultados. Algunos educadores apuntan a que el propio sistema educativo, basado en el estudio y la memorización y con menos carga práctica, favorece los resultados académicos de las mujeres, en general más concienzudas y aplicadas en ese tipo de tareas. Los resultados avalan esa opinión ya que las notas de las chicas son mejores en todas las etapas educativas y prácticamente en todas las materias.