Féretros fuera de lugar

Noelia Silvosa
Noelia Silvosa FERROL / LA VOZ

GALICIA

ANGEL MANSO

Denuncian en el registro municipal de Narón que las inmediaciones del cementerio de Sedes se han convertido en un «vertedero» de ataúdes

07 oct 2014 . Actualizado a las 16:10 h.

Encontrarse con ataúdes en un cementerio no debería, a priori, llamar la atención de nadie. Pero el asunto cambia si las cajas se encuentran prácticamente a las puertas del camposanto. Esto es lo ocurre de un tiempo a esta parte en la parroquia naronesa de Sedes. Cansado de encontrarse tan tétrico paisaje a diario, un vecino, Juan Barcia, se decidió a ponerlo en conocimiento de la Policía Local. «Ya lo comenté hace un mes y medio, pero como no se tomaron medidas llamé a los municipales», indica Barcia.

Y así fue. Pidió a los agentes que por favor se dirigiesen al lugar en el que se encuentran los escombros, y tras reconocer la zona le recomendaron que presentase un escrito en el registro municipal. Dicho y hecho. Ayer mismo presentó Barcia el documento, en el que explica: «En las inmediaciones del cementerio parroquial de Sedes he detectado la presencia de un incipiente vertedero ilegal de escombros».

Escombros y restos de coronas

El vecino continúa su denuncia señalando que en dicho «vertedero» pueden observarse restos de material de obra, de flores y verdes de cementerio junto a pedazos de ataúd. Un hecho que, esgrime Barcia, va contra la ley de residuos sólidos urbanos de Galicia, que contempla claramente la imposibilidad de tolerar la existencia de tales lugares de depósito ilegal de escombros.

La norma concede a los concellos la competencia y obligación de clausura, pero ello no exime a los autores de los depósitos de abonar las sanciones correspondientes si hubiese lugar a ellas. Por su parte Manuel Ramos, concejal de Medio Ambiente e Sanidade del Concello de Narón, aseguró que efectivamente a su departamento le consta la existencia de dicho depósito de escombros. Fue la propia Policía Local quien se lo notificó, por lo que se ha abierto un expediente que en la actualidad sigue su cauce reglamentario.

Candado desaparecido

Pero Barcia, que tiene nichos de su propiedad en el camposanto, va más allá. Asegura que por segunda vez ha desaparecido el candado que cierra la puerta de acceso al cementerio. Justo la que se erige ante la improvisada «escombrera».

«El candado se cambió dos veces y las dos desapareció de su sitio», indica el vecino, que asegura que la imagen de los ataúdes troceados no es de recibo. «A nadie le gusta ver esto, y menos a los que tenemos nichos aquí. Solo espero que intervengan pronto», sentencia.