¿Más puestos es sinónimo de más seguridad?

m. s. redacción / la voz

GALICIA

20 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace apenas ocho años, la creación de un cuartel de la Guardia Civil era una demanda insistente para cualquier alcalde gallego cuyo municipio no dispusiese de ese servicio. Hoy, por obra y gracia de la crisis, esas peticiones han pasado a un segundo, incluso a un tercer plano. Pero una cosa es que la reclamación de nuevos puestos se haya frenado y otra muy distinta que regidores y ciudadanos estén dispuestos a dejar escapar los que ya existen. Y, sin embargo, son muchos los profesionales que reconocen que posiblemente una reducción de cuarteles redundaría en una mayor efectividad y, aunque parezca paradójico, en una mayor seguridad ciudadana.

Son de esta opinión, por ejemplo, los agentes que forman parte de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). Su argumento es claro: si se eliminan los cuarteles en los que actualmente hay poco personal, este pasaría a engrosar la plantilla de otro destacamento más grande. Esto significaría que, aunque este tenga bajo su competencia un territorio más amplio, tendrá más agentes para patrullarlo. Máxime cuando aquellos que se encargaban de la gestión en oficinas en los cuarteles que desaparecen pueden pasar a formar parte de la lista de agentes disponibles para las patrullas. «No es operativo tener un cuartel con cuatro o cinco agentes porque no puedes tener apenas patrullas en la calle, entre la gente que está en la oficina y los descansos del personal», argumentan desde la asociación. Y lo cierto es que la existencia de puestos con esa cifra de agentes no es excepcional, incluso existen algunos que no disponen de más de tres guardias.

De todos modos, desde la propia AUGC son conscientes de que ese camino no es fácil. «Hubo algún intento de reunificación, pero no tuvo éxito». El motivo, en su opinión, es fundamentalmente político: «El alcalde que tiene un cuartel no quiere perderlo». Los vecinos, seguramente tampoco. Así las cosas, y hasta que se prepare el camino hacia la reunificación y la reorganización de puestos, esta asociación se conforma con una propuesta más modesta: que se realice una redistribución de los puestos burocráticos que actualmente prestan servicio en los cuarteles con el fin de ganar guardias en la calle. Todo ello, además, habida cuenta de que en la actualidad el número de plazas que se convocan cada año para el ingreso en el cuerpo no cubre siquiera las bajas por jubilación.

Operativamente los mandos de la Guardia Civil sí han puesto en práctica algunas fórmulas encaminadas a optimizar los recursos de los que disponen. La más habitual es la que consiste en compartir patrullas. Varios puestos vecinos se rotan para vigilar el territorio de todos ellos. Se trata de una medida que puede aplicarse en cualquier momento, pero que habitualmente se pone en marcha por las noches o los fines de semana.

Los cierres definitivos de cuarteles son más excepcionales, pero de vez en cuando se producen. En Ourense, por ejemplo, se ha cerrado el de Entrimo, y se habla de otros cierres como el del de Baltar, también en Ourense, o Forcarei y Rodeiro, en Pontevedra.