La inteligencia sindical


Los tres sindicatos con representación en Urbaser, UGT, USO y CIG decidieron incumplir los servicios mínimos los días previos al Arde Lucus. Los trabajadores hicieron caso a esos inteligentes líderes y ahora parte de las consecuencias legales y judiciales recaerán en la plantilla. El coste económico de la huelga crece cada día y no se descarta que pueda haber responsabilidades penales porque ninguna ciudad ha pasado tanto tiempo en estas condiciones. Y claro, los sindicatos temen las indemnizaciones y están empujando a toda la plantilla a mantener la huelga para librarse de las sanciones disciplinarias, es decir, de cualquier culpa. La empresa renuncia a ejecutar los despidos, pero no las sanciones, aunque sean mínimas, porque ello significaría eximir a la plantilla y cargar con todo el mochuelo judicial.

Los trabajadores, que ya fueron al huerto en primera instancia, deberían pensar si otra vez siguen consejos inteligentes negándose a admitir los hechos y prolongando la huelga y los costes. La empresa por su parte tendría que mantener limpia la ciudad y las ratas a raya, aunque el alcalde no se lo exija con la ley en la mano como prometió. Al menos les pone policía para trabajar a cubierto, porque dice que la negociación no es su responsabilidad. ¡Pobres lucenses!

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