Desde el inicio del diseño y construcción de la infraestructura ciclista que une Vigo con A Guarda se han cometido grandes errores de concepción y una total falta de empatía con sus futuros usuarios, ya que no tuvieron en cuenta sus opiniones. Se trata de un accidente que parece un claro despiste del conductor de la furgoneta, lo que no hace olvidar los problemas inherentes a la deficiente concepción de la infraestructura ciclista. La relación de inconvenientes podría comenzar con la falta de espacio para que los vehículos que deseen parar lo hagan encima del carril bici, provocando interrupciones en la marcha de las bicicletas; continuaría con la existencia de obstáculos peligrosos para la integridad de los ciclistas (piezas de gomas, bloques de hormigón, vallas de acero, suciedad acumulada, caballos, etc?), que además de provocar accidentes hacen que estos sean graves y aparatosos. En el carril bici existen dos sentidos marcha, lo que, en caso del paso de pequeños pelotones de 10 personas puede provocar accidentes con aquellos que vienen en sentido contrario, no solo por la falta de visión sino por la velocidad del propio pelotón, que reduce el tiempo de reacción. Creemos que habría que tomarse en serio esta infraestructura, tener en cuenta los accidentes que se han acumulado durante estos años y tomar decisiones al respecto: tener en cuenta las opiniones de los usuarios, retirar los obstáculos fijos, poner a intervalos cortos señalizaciones verticales y horizontales con el objetivo de informar a sobre la existencia de circulación de bicicleta, modificar el trazado del vial de tal modo que se reduzca el carril bici, su circulación se convierta en un solo sentido y se amplíe el arcén opuesto.
José M. Suárez es el presidente de la asociación A Golpe de Pedal.