La dirección del PSdeG tendrá que resolver antes del lunes -siempre y cuando se cumpla el plazo esgrimido por la secretaria de organización, Pilar Cancela- la investigación abierta en torno al inflado del censo de militantes de la agrupación de Santiago. En paralelo deberá cerrar también el «proceso de información reservada» para verificar si se ha filtrado públicamente el censo de afiliados del partido, conculcando así el deber de custodia de los datos personales de los militantes. Con los expedientes cerrados, la ejecutiva gallega deberá plantear una solución que permita corregir el rumbo y enterrar sin ningún género de dudas las prácticas anómalas que se llevaron a cabo en la capital gallega para reclutar militantes. El expediente será remitido a Ferraz, pues es la dirección federal la que en última instancia deberá decidir.