Dos damas y el vagabundo

Rodri García A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Ángeles y Cristina le buscaron casa, y nicho, a José Miguel Rodríguez

05 abr 2014 . Actualizado a las 14:10 h.

«Levanta la cabeza, Princesa, que de eso se sale», «Sonríe, que así no vas a ningún sitio». El que daba ánimos era un vagabundo, José Miguel Rodríguez, sentado a la puerta de un supermercado. Se lo decía a Ángeles de Andrés, directora del centro de apoyo escolar de Vigo que lleva su nombre. José Miguel, que dormía en la calle, se marchó del Puerto de Santa María cuando tenía 14 años. Desde entonces vagabundeó por toda España. Hace ahora seis años estuvo en A Coruña, donde su perro Canijo acabó en la perrera municipal y en cuanto lo recuperó se marchó a Santiago, donde recaló unos meses. Luego estuvo en Pontevedra y acabó en Vigo. Su ilusión era tener una casa, un lugar donde dormir. «Yo soy creyente y un día entré a la iglesia del Cristo de la Victoria y le dije, como si fuera a un amigo, que me tenía que ayudar», relata Ángeles. Al cabo de cuatro meses, en torno al 3 de mayo día de su cumpleaños, José Miguel se fue a una casa en Ponteareas. «Fue como un milagro, mi clienta vino desde Zaragoza para conocerlo», decía ayer Cristina Rodríguez, abogada. La casa era de dicha clienta «que le hizo un contrato en precario, no pagaba nada pero la cuidaba». Fue el año más feliz de su vida, dicen las dos mujeres, durante el que disfrutó con sus perros, su inseparable Canijo, Golfa, que se la dio un amigo en Santiago, Hippy, hijo de Canijo, y Pirata. Ahora los canes buscan dueño.

En la noche del pasado miércoles, Cristina fue a casa de José Miguel y lo encontró muerto. La causa fue una hemorragia múltiple estomacal. Hoy, a las 12.30 horas, es el funeral en la iglesia de Mondariz-Balneario. Será enterrado en un nicho de Cristina que resta importancia al hecho y destaca que «hay que mirar a la gente de la calle con menos recelo, ponernos en su lugar». Las dos damas piensan que el mejor epitafio para este vagabundo será el de la tabla con la que pedía: «La voluntad para sobre ¡¡vivir!!. Gracias».