En el cabo Peñas, la neblina matinal complicó también los trabajos de los dos helicópteros que peinan la zona, el Helimer 203, de Sasemar, y el de los Bomberos de Avilés. «Por si fuera poco, alrededor del barco hay restos de fuel», confirmaban miembros de la Cruz Roja de Avilés que seguían el operativo desde tierra.
Completaron ayer el dispositivo de rastreo en superficie los buques Salvamar Ringel, Salvamar Capella, Guardamar y Concepción Arenal, por parte de Salvamento Marítimo, El L/S Gijón de la Cruz Roja, y dos patrulleras de la Guardia Civil. De estos trabajos concluyen los responsables de seguridad que ya es altamente improbable, después de tantas horas de búsqueda, que «puedan aparecer cuerpos fuera del barco».
Desde que comenzó el operativo controla también la seguridad en el cabo Manuel Alberto Martínez Matías, concejal delegado de Protección Civil en Gozón, el municipio al que pertenece el cabo Peñas. «Será difícil que se puedan meter ahí los buzos -advertía- como no mejore el tiempo y la claridad del agua, porque la visibilidad es de medio metro».
Expectación en el hospital
El alta médica de Manuel Simal, único superviviente de la tragedia del Santa Ana estuvo acompañada por un notable despliegue mediático. En la sala de prensa del hospital San Agustín, de Avilés, Gabriel Redondo, jefe del servicio de urgencias, explicó el motivo por el que Simal permaneció solo 30 horas en observación.
«Llegó bien, con policontusiones y heridas en la cabeza, pero las lesiones son mínimas y él ha estado consciente y orientado en todo momento», explicó. Incidió también en que no sufría hipotermia, a diferencia de lo que trascendió en un primer momento, aunque sí un shock postraumático, por el que fue asistido por los psicólogos.