No pensó en huir porque lo iban a «pescar en un lado o en otro»
30 ene 2014 . Actualizado a las 14:31 h.Jesús Martínez Iglesias es el exempleado de NCG que se llevó seis millones de euros, se prejubiló a finales del 2011 y lo pillaron en enero del 2012. Él sabía que iba a ocurrir porque, según explica, no dio tiempo a devolver los fondos que había desviado y tapar así el delito, que estima entre 3,6 y 4,2 millones de euros. «No llevé la contabilidad», reconoce. Parco en palabras y disperso -quizá por el tratamiento médico «para tranquilizarse» porque no puede dormir-, reconoce su miedo a ir a la cárcel.
-¿Cuándo entró en la caja?
-Entré en la Caja de Ahorros de Santiago con 17 años, y luego se transformó en Caixa Galicia. Y esto, lo que hice ahí [se refiere al desvío de fondos] viene desde hace cinco años. Como en la entidad no había ni control ni descontrol, me fui aprovechando.
-En las denuncias se indica que la operativa empezó en el 2003. ¿Usted dice que fue posterior? Estamos en el 2014.
-No sé.... Entonces sería en el 2005 o 2006. Desvié el dinero por los problemas de mi compañía. Cuando vino el catacrac económico arrasó con la empresa, me fui yo, y... Mi empresa era de muebles de cocina y carpintería. A La Rosaleda [una empresa del sector inmobiliario] le hicimos toda la carpintería de las obras que hacía en Madrid. En O Milladoiro vendía electrodomésticos.
-¿Cuándo fue la primera vez que engañó? ¿Se acuerda? ¿Por qué lo hizo?
-Porque era muy fácil. El descontrol de la caja era total. Entonces, empezó a ir la empresa mal y fui haciendo así.
[Reconoce que desviaba el dinero de la cuenta puente donde se depositaban los intereses de las Administraciones públicas].
-La operativa era diferente en el caso de los particulares.
-Sí, pero ya se arreglaron, ¿no?
[Comenta que la entidad financiera ya se hizo cargo del reintegro de las cantidades defraudadas tanto de las instituciones como de los particulares y de los proveedores afectados].
-Pero usted a los particulares les iba a pedir el dinero a casa.
-Sí, sí. Les pedía el dinero, pero no lo ingresaba.
-Les ofrecía intereses elevados.
-No. Serían entre un 5 o un cuatro y pico por ciento.
-¿Era dinero en A o había dinero negro?
-Había de todo. [Da el nombre de una persona afectada y dice]: En B tenía mucho.
-¿Cómo explica usted el desfase entre 4, 2 y 6 millones?
-No lo sé... Me llevaron un día a la Xunta para hablar con un director general. Y dijeron [se refiere a una operación de desvío]: «Se va a tachar; no va a aparecer por ningún lado». Pero apareció. Me parecía muy raro que en la Xunta les faltara dinero y no se dieran cuenta.
-¿No llevaba usted una contabilidad del dinero desviado?
-No. Toda la documentación fue a la máquina destructora.
-¿Se olvidó de destruir 3 boletas firmadas por los particulares que encontraron en su armario?
-Sí.
-¿Cómo pensaba arreglarlo?
-Con los intereses. Cuando me marché, ya nadie podía tapar lo que yo estaba desviando. Pero a la Xunta le devolví bastante dinero. Quizá un millón y algo. No me dio tiempo a remediar la situación. Me prejubilaron.
-¿A los particulares les devolvió parte del dinero?
-No, pero me parece que se arreglaron con el banco. [En otro momento dice que les hizo algunos reintegros].
-Con los fondos desviados no pudo salvar su empresa. ¿Le dio otro tipo de uso al dinero?
-No le di más uso.
-La Interpol le investigó por sus viajes a Perú.
-Yo iba a Perú de vacaciones. En otros viajes llevaba cheques de la Xunta para los centros gallegos y allí se entregaban a los emigrantes. Era algo habitual. Ahí no hay ninguna irregularidad.
-¿Hubo más personas implicadas?
-No donde yo trabajaba.
-¿No temía cuando se marchó que se conociera el fraude?
-Sí, no dormía.
-¿Cómo ve su futuro?
-Mal. ¡Claro que temo entrar en prisión! Estoy pensando en ello continuamente. Mi familia, que es muy pequeña, me apoya.
-¿Tuvo tentación de huir al extranjero?
-No, ¿para qué? Me iban a pescar, si no es en un lado es en otro.