Lo que no pudo hacer el espíritu de Riotorto (concello de Lugo, en manos del BNG) lo ha conseguido María Dolores de Cospedal: dejar sin argumentos, o con los argumentos tiritando, a su compañero de partido Alberto Núñez Feijoo, empeñado en aplicar en Galicia el copago hospitalario. La principal coartada usada por Feijoo para defender su implantación es que «hay que cumplir la ley», o sea, hay que hacer lo que ordena el Ejecutivo. Pero la secretaria general de su partido, que gobierna en Castilla-La Mancha y tiene más de contrarrevolucionaria que de revolucionaria, le ha dado una pista, si es que la necesitaba, de cómo cumplir la ley saltándosela a la torera: igual que Riotorto, la Junta pagará lo que toque pagar para que los directamente afectados no tengan que rascarse el bolsillo. Lo anunció después de que Feijoo comunicara que se mantiene en sus trece, el jueves, tras el Consello de la Xunta. Una sesión en la que, para más inri, se aprobaron los cien-planes-con-los-que-el-gobierno-gallego-piensa-cumplir-su-programa-electoral, y en el que no figura este copago porque las cosas feas no se incluyen en los programas electorales. De ahí que todavía cobre más gravedad la aplicación de esta medida, que además es injusta (porque perjudica a los que ya están muy perjudicados) y absurda (porque lo que se pretende ahorrar, la Xunta dice que unos 250.000 euros, es casi igual a cero en una Administración que, solo en el funcionamiento del Valedor do Pobo, un ente que Rajoy pidió suprimir, y en esto sí que no se le hace caso, se gastarán 1,7 millones en el 2014). Sumándose ahora De Cospedal al espíritu de Riotorto, Feijoo se queda casi solo en su defensa de la legalidad. ¿Y si el Gobierno se saca de la manga una ley para cerrar todos los hospitales porque, total, la gente puede ser atendida mejor al calor de sus hogares?, ¿se sumaría Feijoo con el mismo ímpetu legalista al proyecto de Mariano Rajoy?... Curioso comienzo de año. Quizás sea porque la meteorología anda revuelta, pero tiene gracia que la secretaria general del PP se haya convertido en una demagoga a ojos del presidente de la Xunta, pues así definió el jueves Feijoo (metido ahora en un aprieto) a quienes no están dispuestos a tragar con más copagos, por mucha ley que los bendiga.
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