«Supliquei que non me matasen»

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CARBALLO / LA VOZ

CORISTANCO

José Manuel Casal

Un carballés de 85 años, golpeado por tres encapuchados que le robaron

19 dic 2013 . Actualizado a las 18:47 h.

Tres encapuchados robaron en la madrugada del lunes en varios negocios, viviendas y garajes en las localidades de Carballo, Coristanco y Malpica. Pero además, se cebaron con Santiago Bello Souto, de 85 años de edad. A este carballés, residente en la parroquia de Sofán, lo golpearon en la cabeza y lo amenazaron con un cuchillo. El octogenario relató ayer que fue su peor experiencia en la vida. «Foron quince minutos nos que pensei de todo, incluso na morte», apunta este vecino del lugar de O Zarrallo.

Lleva dos días sin apenas dormir y con los nervios a flor de piel. Su familia no se separa de él noche y día. Tiene el ojo izquierdo morado y cuatro puntos de sutura en la palma de su mano derecha.

«Eran as doce e media da noite e estaba deitado. Chamaron á porta. Pensei que era un sobriño que quería falar comigo por algo que pasara na familia. Pero en vez de abrila aporta, abrín a fiestra da cociña», relató el octogenario, quien añadió: «Tan pronto lles preguntei que querían, un deles golpeoume cunha especie de bate de béisbol e caín ao chan inconsciente. Cando me recuperei algo, vin a tres encapuchados. Un levaba un pau na man, outro unha chave inglesa e outro un coitelo. Supliqueilles que non me matasen, que eu non lles fixera nada, mentres agarraba a do coitelo pola man para que non mo cravara, por iso sufrín un corte».

Uno de los ladrones preguntó de forma insistente dónde estaba el dinero y las joyas mientras aconsejaba a la víctima que no gritase si quería evitar males mayores. «Eu respondín que non tiña nada de ouro na casa e, de cartos, gardaba nun abrigo 25 euros. Era todo o que tiña». Mientras uno de los ladrones permanecía con Santiago en la cocina, los dos compinches revolvieron en todas las habitaciones de la casa sin encontrar nada de interés salvo un televisor de 300 euros que el agredido compró hace un ano. «Só querían os cartos porque incluso deixaron un reloxo Festina enriba da cama», relató.

El momento más rocambolesco de esta historia sucedió cuando Santiago Bello pidió un euro a los ladrones para poder comprar ayer algo de pan. «Déronme dous euros e despois marcharon», relatou.

Después Santiago Bello salió de casa como pudo y fue hasta la vivienda de unos vecinos para explicarles lo ocurrido, y que a su vez alertaron a la familia.

La víctima está convencida de que los ladrones son jóvenes «de entre 20 e 25 anos» que tenían claro su objetivo. «Estou seguro que sabían de min e de que estaba só na casa. Foron moi directos en canto o que querían», apuntó.

Ahora se recupera del susto. Le tiemblan las piernas y necesita de ayuda para sentarse y levantarse: «Só quero recuperarme deste pesadelo», dice.