La nada con lazo

GALICIA

El Vigo de piruleta en el que vive Abel Caballero es tan bonito que la policía puede dedicarse a custodiar la nada. Es tan precioso, que una sola brizna de aire encerrada en una caja de cartón en la calle del Príncipe es el respirar de un nuevo tiempo. El Vigo de piruleta es tan hermoso, tan perfecto, que gastar 14.000 euros al mes en sueldos de policías para que tengan vigiladas durante las 24 horas del día cajas vacías con forma de regalo es un honrado servicio de buen gestor, ante el que todo aplauso es poco.

En el otro Vigo, el real, el de los 35.000 parados, Patricia Fernández se queda sin cheque social porque ingresa 156 euros por cada uno de los tres miembros de su familia, porque el Concello fija un tope de 150. Beatriz Martínez, con cáncer, no lo recibe porque ya cobra 426 de un subsidio. Y hay más de mil personas en situación de emergencia que se quedan sin la ayuda social por el mismo motivo: son demasiado ricos. Pero quién sabe, tal vez, en un gesto de magnanimidad sin precedentes, el alcalde esté reservando para ellos las cajas vacías de la calle del Príncipe y se las regale por Navidad. Con lazo y todo.