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Hallan restos de ADN de los padres en la ropa que llevaba Asunta

xurxo melchor / alberto mahía SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

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30 nov 2013 . Actualizado a las 21:31 h.

El caso Asunta salta de sorpresa en sorpresa y en una dirección cada vez más desasosegante. Las pruebas de ADN realizadas en el laboratorio de criminalística de la Guardia Civil han revelado que en las bragas que llevaba puestas la niña el día de su asesinato hay un rastro de ADN del padre, Alfonso Basterra. Se trata de un fluido sin determinar, pero está confirmado que no es semen. Los forenses han podido descartar su presencia porque el esperma contiene una sustancia, la fosfatasa ácida prostática, que siempre deja restos, por lo que su ausencia permite descartar sin género de dudas que se trate de fluido seminal.

La presencia del ADN de Basterra en la ropa interior de Asunta no implica que pueda incriminársele ni del crimen de la pequeña ni de un posible abuso sexual, pero sí ha llamado, y mucho, la atención de los investigadores. El propio fiscal del caso, Jorge Fernández de Aránguiz, aseguró que el hallazgo «merece ser explorado» -según figura en el sumario- cuando denegó una petición de excarcelación del padre de la niña presentada recientemente por su abogada, Belén Hospido.

El perfil genético de Alfonso Basterra que ha aparecido en las bragas de Asunta estaba mezclado con el de la niña y no es el único hallado en las pruebas realizadas por Criminalística. También se ha encontrado ADN de la madre en la camiseta que llevaba la pequeña el día de su muerte. Está, concretamente, a la altura de las axilas, lo que constituye, a juicio de los investigadores, un indicio que sostiene la imputación formulada por el juez José Antonio Vázquez Taín de que fue Rosario Porto quien arrastró el cuerpo y lo depositó en la pista forestal de Cacheiras (Teo) en la que fue hallado por dos hombres a la 1.15 horas del sábado 22 de septiembre.

La tesis de los investigadores es que, en un plan presuntamente urdido junto al padre, Rosario Porto llevó a su hija al chalé que tiene en Teo y que, tras haberla sedado con Orfidal y atado de pies y manos, la asfixió con sus propias manos o un objeto blando. Posteriormente la habría colocado en el suelo de la parte trasera de su vehículo y, en el camino forestal, habría agarrado por las axilas el cadáver y lo habría depositado allí, momento en el que el ADN de la madre habría quedado impregnado en la camiseta y a la altura de las axilas de la menor.

Acopio de Orfidal

Si eso es lo que ha trascendido de los rastros biológicos de los imputados hallados en el cuerpo o en las prendas de la pequeña, no menos importante ha sido el rastro del Orfidal, que también se ha conocido ayer. Según las entrevistas de la Guardia Civil con los farmacéuticos de Santiago, Alfonso Basterra compró una caja de 50 comprimidos de Orfidal el 5 de julio. Diez días después, adquirió en otra farmacia otra caja, pero esta de 25. Y no se le conoce otra compra hasta el 16 de septiembre, pocos días antes de la muerte de Asunta, cuando compró una caja de 50 pastillas. Las compras de julio coinciden con los episodios de sueño de Asunta en las clases.