Rosario insiste en que es inocente del crimen, mientras que Basterra se niega a declarar
29 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En dos furgones y por separado. Así llegaron ayer Rosario Porto y Alfonso Basterra al edificio de los juzgados de Santiago procedentes de la cárcel de Teixeiro, en la que están presos desde el 27 de septiembre. Era la tercera comparecencia ante el juez Vázquez Taín de los padres de Asunta, la niña de 12 años que fue asesinada la tarde del sábado 21 de septiembre y cuyo cadáver apareció la madrugada del 22 en la cuneta de una pista forestal de Cacheiras (Teo), muy cerca de Santiago. El padre se negó a declarar, pero la madre sí que habló. Reiteró su inocencia y respondió a las preguntas de las partes durante las más de tres horas que duró su comparecencia ante el juez José Antonio Vázquez Taín; el fiscal Jorge Fernández de Aránguiz; los abogados defensores, José Luis Gutiérrez Aranguren y Belén Hospido, y los letrados de la asociación de protección de la infancia Clara Campoamor, Ricardo Pérez-Lama y Rocío Beceiro, que ejercen la acusación particular.
Rosario Porto negó la acusación de asesinato que le atribuye el juez y también defendió a Alfonso Basterra, imputado con el mismo cargo: «Nunca sospeché de mi exmarido. Ha sido un buen padre». Luego dio su versión sobre los hechos de aquella tarde del sábado 21, de lo que según ella ocurrió entre la comida, que hicieron los tres juntos, en el piso de Basterra, y el momento en el que ella presentó la denuncia por la desaparición de Asunta.
Durante el extenso interrogatorio, aseguró que nunca había visto mal a su hija en los tres meses anteriores a su muerte, en los que la investigación de la Guardia Civil sostiene que estaba siendo drogada. Sobre eso, el abogado de Rosario dijo que en el sumario no aparece que ella haya acusado a Alfonso de haber intoxicado a Asunta con «polvos blancos». Los periodistas le dijeron que eso está en el auto de levantamiento de secreto, y Aranguren respondió que en ese auto también se dice que ella es la autora del crimen, «y yo discrepo».
Sobre el suministro de medicamentos a Asunta, Rosario Porto declaró que ella solo le dio a su hija unos antihistamínicos porque tenía una alergia. Y dijo que ella jamás llevó a su hija a clases particulares, pues de eso se encargaba su exmarido. En otro momento, a Rosario le preguntaron por un episodio en los calabozos de la Guardia Civil de A Coruña, en el que ella le habría dicho a su exmarido: «Tú y tus jueguecitos». Ella negó ese extremo, como también rechazó la posibilidad de que su exmarido pudiese ser el hombre vestido de negro y con guantes de látex que una madrugada de julio asaltó su piso de la calle Doutor Teixeiro e intentó estrangular a Asunta. Rosario dijo que Alfonso no estaba aquella noche en la casa.
La comparecencia de ayer en sede judicial no será la última. La ley del jurado prevé que se celebren para cumplimentar más diligencias o escuchar a más testigos e imputados. Y Rosario Porto y Alfonso Basterra volverán a salir de la cárcel para acudir al juzgado. En el viaje de ayer entre Teixeiro y Santiago, Rosario pidió hacer una parada porque quería vomitar. Pero el furgón no se detuvo. Finalmente, vomitó al llegar al juzgado.