El padre de Asunta llevaba tres meses drogándola

El imputado, según declaraciones e informes periciales, ensayó la dosis precisa de Orfidal


A Coruña / La Voz

El papel de Alfonso Basterra fue drogar a su hija para asfaltarle el camino a su exmujer. Para que Rosario Porto no tuviera más que hacer que llevarla en coche a Teo y allí asfixiarla mientras él quedaba en casa haciendo sabe Dios qué. Tan tétrico como que Alfonso Basterra llevaba al menos tres meses dándole Orfidal a Asunta. No lo dijo él ni los investigadores. Lo insinuó Rosario Porto frente al juez tras pasar tres días con sus noches detenida en dependencias de la Guardia Civil. De ser cierto, y Vázquez Taín lo da por hecho en el auto de levantamiento del secreto de sumario, el periodista ensayaba así el macabro plan, que finalmente ejecutó el 21 de septiembre, junto a su exesposa, en una comida familiar en casa de aquel. Él, y no ella, le dio semejante dosis de ansiolítico que no hubiese hecho falta que Rosario Porto moviese un dedo para matarla. Pero lo hizo igualmente. Lo contado hasta aquí es un breve resumen de lo que pasó aquella tarde según el sumario.

A esta conclusión llegó el juez tras una ducha de declaraciones. De testigos, de amigos y de las palabras que los propios imputados dijeron frente al juez antes de que este los enviase a prisión. Porque después de ese día, guardaron silencio. También llegó Taín a esa deducción por los informes toxicológicos y forenses. Los primeros hablan de tal cantidad de Orfidal en el cuerpo de la pequeña, que la hubiese llevado a la muerte igualmente. Y los segundos se refieren a la hora del crimen, entre las siete y las ocho de la tarde, cuando madre e hija se encontraban en la casa de Teo, según las grabaciones de las cámaras y según la alarma del chalé.

Desmentidos entre ellos

El juez instructor Vázquez Taín desvela en el auto que «en base a declaraciones de personas del entorno de la menor, se le acusa a Alfonso Basterra de aprovechar en varias ocasiones que la menor pernoctó en su domicilio para drogarla con altas dosis de Orfidal». La propia Rosario Porto, según aparece en el sumario, fue la encargada de contarlo. Dijo que su exmarido tenía en su piso cajas de ese ansiolítico. Pero a la hora de preguntarle a él si eso era cierto, lo negó en rotundo. Con más razón y énfasis desmintió a Rosario cuando esta declaró que un día había visto a Alfonso darle «unos polvos blancos a su hija», sin llegar a averiguar de qué se trataba. Si una droga, un medicamento o cualquier sustancia inocua.

Determinantes han sido también para llegar a este punto los análisis toxicológicos que obran en el sumario. Gracias a ellos, concretamente al análisis capilar, que la pequeña Asunta ingirió ya desde julio lorazepam -ansiolítico cuya marca comercial es Orfidal-. Se trata de la misma medicina que tomaba su madre para hacer frente a sus crisis de ansiedad y que Alfonso Basterra compraba en la farmacia, tal y como él mismo reconoció en su declaración judicial. Iba él a la botica por orden de Rosario.

Pruebas e informes

Esas pruebas toxicológicas se ajustan como anillo al dedo con los testimonios de terceras personas, como los de las profesoras de música de la menor, que contaron que Asunta había acudido a clase en julio y en varias ocasiones completamente dormida, y que en septiembre, poco antes de su muerte, faltó un día y Porto les envió una nota explicativa en la que aseguraba que estaba «k. o.». Al parecer, porque estaba tomando una medicación contra la alergia. El problema es que también el sumario deja claro que alergia no tenía ninguna, según la médica de la cría.

Sobre el momento de la ingesta de la medicación, la autopsia señala que se produjo a la hora de la comida o en la sobremesa, cuando los padres estaban con la niña. Ellos mismos reconocen que comieron juntos.

Los investigadores arrojan más madera al hablar de la hora de la muerte de Asunta. Fue, según la autopsia, entre las siete y las ocho de la tarde. A esa hora, según la alarma de la casa de Teo -se desconectó a las 18.30- y las grabaciones, madre e hija estaban juntas en la casa de Teo.

En definitiva, los investigadores han logrado determinar que el sábado 21 de septiembre Rosario Porto y Alfonso Basterra comieron con Asunta en la casa del padre. En ese piso, de la calle República Argentina, de Santiago, estuvieron los tres juntos hasta las cinco y veinte de la tarde. Poco antes, según la investigación del caso, amparándose en las pruebas toxicológicas, Basterra le dio la dosis justo para «para privarla de toda libertad y defensa». A partir de esa hora salieron Rosario y Asunta. Lo hicieron por separado. Primero lo hizo la niña. Caminaba normal y no parecía que estuviera afectada por algún tipo de droga. Luego salió la madre. Ambas se dirigieron al piso de Rosario Porto, en la calle Doutor Teixeiro, situada muy cerca. Se subieron al coche y se hubiese perdido su pista si no fuera por las cámaras de vigilancia instaladas a lo largo del recorrido que une la República Argentina con la casa de Teo, adonde llegaron poco después de las seis. Rosario abandonó la vivienda sobre las 20.30 horas.

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