Quinientos vecinos exigen medios para investigar el crimen de Elisa Abruñedo
04 nov 2013 . Actualizado a las 17:18 h.«Aquí ya no sale nadie solo a pasear como se salía antes. Hay mucha intranquilidad». Lo asegura el alcalde de Cabanas, el popular Germán Castrillón, y lo corrobora también su homólogo socialista de A Capela, Manuel Meizoso. Desde aquel fatídico lunes 2 de septiembre en el que se encontró el cadáver de Elisa Abruñedo, vecina de 46 años de la parroquia de Lavandeira (Cabanas), que había desaparecido de su casa tras salir, como hacía habitualmente, a pasear por los alrededores de su vivienda, las caminatas han cesado en esta comarca.
Para rendir homenaje a la fallecida, respaldar a la familia en unos momentos especialmente dolorosos y para no dejar que este crimen caiga en el olvido, la Asociación de Mulleres Cabanas Rural y el Concello celebraron a las cinco de la tarde de ayer una concentración en el pabellón polideportivo de Lavandeira, en la que participaron alrededor de medio millar de personas. Entre ellas, la familia, con unos padres visiblemente afectados, su marido y un hijo que, pese a su juventud, mostró una gran entereza.
José Raúl Fernández, cuñado de Elisa Abruñedo, pidió más esfuerzo policial para resolver este terrible suceso, ya que la mujer fue apuñalada y fue víctima de una agresión sexual. Apareció entre unas zarzas, a quinientos metros de su casa. «Ahora mismo todos los medios están puestos en Santiago», afirmó, en clara alusión al crimen de Asunta, la pequeña compostelana asesinada hace unas semanas, pero insiste en la urgencia de resolver el caso de Lavandeira. «Aquí hay un asesino que está suelto y ¿a qué esperan?, ¿tiene que haber otro asesinato con violación para retomar el tema?», se preguntó. Además, admitió que la familia está deshecha. «Tenemos momentos malos y otros peores. Mi mujer se levanta de noche destrozada y mi suegra igual», afirma.
Los regidores de Cabanas y A Capela insistieron en que sus vecinos esperan con intranquilidad que se resuelva este asesinato, aunque al mismo tiempo apelaron a la prudencia y pidieron «que se deje trabajar» a los investigadores.
En la concentración, Ana María García Paz, presidenta de la Asociación de Mulleres Cabanas Rural, lamentó que Lavandeira saltase al foco mediático por este asesinato, y no por la belleza de su entorno y las múltiples actividades que realiza la entidad, y manifestó «o rechazo e a repulsa pola morte violenta da nosa veciña», así como el máximo apoyo a sus familiares. La concejala de Cultura de Cabanas, Esperanza Gayoso, subrayó el compromiso de su Ayuntamiento con la lucha contra cualquier tipo de violencia contra las mujeres, para lo que pidió «tolerancia cero». Además, afirmó que «non queremos que caigan no olvido os terribles feitos sucedidos fai dous meses» y manifestó su deseo, como el de todos los asistentes, de que «pronto a investigación dé os seus froitos».