¿Ralis?

L. Miguel Díaz Sánchez

GALICIA

Los profanos en el automovilismo suelen denominar rali a toda carrera cuyo vehículo se parezca algo a los que circulan por la carretera. Pero algunas veces esa confusión no resulta inocua.

Cuando en pleno botellón se produce una pelea, a nadie se le ocurre hablar de boxeo ilegal, pues todo el mundo sabe diferenciar conceptos. De igual manera, tampoco fue en una prueba de natación ilegal donde, en enero del del pasado año, unos policías municipales perdieron la vida, intentando salvar sin éxito a unos temerarios bañistas. Y siendo menos trágicos, tampoco es fútbol ilegal (aunque los carteles lo prohíban) a lo que los niños quieren jugar en las plazas.

Por eso mismo me parece especialmente triste que se hable de ralis ilegales ante sucesos como los acaecidos los dos últimos fines de semana en Santa María de Oia y en Viveiro. En ambos casos se ensucia sin motivo a una modalidad deportiva que mueve a miles de personas en Galicia, y a los organizadores y deportistas que bastante tienen con el reto de reunir los presupuestos necesarios. Acerca de lo que pasó en Oia, es triste que ocupe el papel de víctima una chica atropellada que, junto a sus amigos, deberían replantearse la salubridad de su forma de divertirse. En cuanto a lo ocurrido en Viveiro, resulta preocupante que no se cuiden las medidas de seguridad (principalmente por parte de las autoridades locales que conceden permisos) en fiestas del motor y exhibiciones ajenas al deporte federado.