Un poder medido en dientes de oro y torreones en las casas

x. m. santiago / la voz

GALICIA

20 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los gitanos son una de las minorías étnicas de Rumanía. Representan el 2,5 % de la población, mayoritariamente formada por eslavos y con una importante presencia, en torno al 6,5 %, de húngaros. La gran mayoría se dedican a oficios tradicionales y llevan vidas modestas y honradas. Intentan sobrevivir tras siglos de discriminación e incluso de terribles persecuciones.

Pero especialmente en el noroeste del país, en la región fronteriza con Moldavia, algunos clanes gitanos han abrazado actividades ilícitas, sobre todo la trata de blancas, pero también el narcotráfico o los robos en viviendas, que les han otorgado una autoridad y capacidad de control que ejercen sin piedad. Actúan como una auténtica mafia formada por familias que miden su poder con símbolos externos de riqueza.

Esos símbolos, además de lujosos coches, son la posesión de joyas y dientes de oro y la construcción de grandes mansiones, auténticos palacetes, a los que los clanes van añadiendo torreones a medida que van acrecentando su poder e influencia en la zona. La Policía Nacional cree que la mafia que esclavizó a la niña de 15 años es una de las más poderosas de la región.