El alcalde, Félix Porto (PSOE), critica con dureza las limitaciones impuestas por el Gobierno
06 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El gobierno de Muxía (5.269 habitantes), que se mantiene desde hace seis años, ahora con mayoría absoluta del PSOE, se encontró una deuda de 700.000 euros y, según explica el alcalde, Félix Porto, adoptaron una decisión estratégica. «Nós pensabamos que podían vir tempos malos e fixemos un plantexamento con visión de futuro, que era pagar todo o que se debía, porque creiamos que, cun Goberno normal, iamos saír beneficiados. Despois resultou todo o revés porque aos que temos as contas saneadas penalízannos e amparan aos que non fixeron ese esforzo», afirma Porto, quien considera «unha barbaridade absoluta, salvo que esté pensado para beneficiar aos bancos», las restricciones impuestas por la Moncloa a la inversión y la contratación por parte de los municipios que pueden permitírselo.
Es el caso de Muxía, que este año ha doblado el presupuesto respecto al año pasado gracias a una previsión de ingresos de 2.170.000 euros de los nuevos parques eólicos y que, descontada esta excepcionalidad queda en 2.874.000 euros, un 8,87 % más que en el 2012.
Sin embargo, la indignación del regidor, que agradece la inversión de 30 millones del futuro parador de turismo y que el presidente de la Xunta cumpliese su compromiso con Muxía, tiene que ver con el «sectarismo» de las Administraciones que «priman a cor política sobre as necesidades» y, sobre todo, con las limitaciones de gasto. «Dos case 1.200.000 euros que temos no banco, só puidemos investir 184.000» en un plan de empleo para contratar en verano a 106 personas, según explica Porto.