La descarga penetró por la antena de televisión, abrió un agujero de medio metro en el tejado y provocó la explosión de la caldera de gas
29 sep 2013 . Actualizado a las 01:51 h.«Vi el rayo encima del tejado bailando», relata Saúl Rodríguez, uno de los moradores de la vivienda de Mos que sufrió una fuerte descarga eléctrica. Cuando Saúl salía en coche de la finca para ir a trabajar a una empresa de Pontevedra vio el relámpago sobre su casa y a continuación oyó un potente estallido. «Fue como una explosión de butano, pero el doble de fuerte», manifiesta otro testigo del barrio de A Gándara, en la carretera nacional que une O Porriño con Redondela.
«Mi mujer y yo estábamos todavía en la cama. Nos acabábamos de despertar y sentimos un ruido tremendo», cuenta Herminio Rodríguez Míguez, un jubilado de 74 años que trabajó en el centro informático de los laboratorios Zeltia y Astra Zéneca, en O Porriño.
La descarga penetró en la vivienda a través de la antena de televisión, que se desgajó del tejado y salió despedida unos veinte metros hasta chocar contra otra construcción situada enfrente. Por suerte, el matrimonio descansaba sobre una cama de madera y no accionaba ningún mecanismo eléctrico en ese momento. «Si llegan a estar en la ducha, vete a saber cómo se encontrarían ahora mis padres», relata su hijo Saúl.
Al atravesar la vivienda, el rayo fue perforando la tubería del agua corriente originando goteras en el garaje del inmueble. Al llegar a la planta baja, donde se encuentra el cuarto de la caldera, provocó una enorme deflagración. Por suerte, tiene un buen sistema de seguridad y se activaron los sistemas automáticos, de manera que solo explosionó el gas que estaba en el tubo y el fuego no fue muy grande y solo afectó a ese pequeño habitáculo quemando algunas prendas de ropa que fueron apartadas por los bomberos de O Porriño. Estos tardaron menos de quince minutos en llegar al lugar del suceso, situado en un camino que parte de la carretera principal. «No estuvieron demasiado tiempo sofocando el fuego porque había pocas llamas», señala Saúl Rodríguez.
La tormenta dejó sin luz a medio centenar de viviendas y negocios de la zona durante 20 minutos. En la farmacia cercana se estropeó la alarma y el ordenador que está conectado al sistema que permite expedir recetas electrónicas. «Tuve que entrar en la farmacia forzando la puerta de entrada porque la persiana eléctrica se había averiado», contó el farmacéutico Carlos Lorenzo Outón, que evalúa las pérdidas en varios miles de euros por los daños sufridos.
El boticario no pudo trabajar durante todo el día y tardará algún tiempo en volver a poder hacerlo con normalidad porque «la descarga entró a través del teléfono y se ha estropeado la línea y me la tienen que cambiar».