Retenido 30 horas en un hotel de México para pedir un rescate

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

GALICIA

El joven, de Lalín, fue advertido de que no saliera del establecimiento por riesgo a un atentado, mientras exigían dinero a su empresa

26 sep 2013 . Actualizado a las 16:20 h.

Un ingeniero industrial de Lalín permaneció treinta horas encerrado en la habitación de su hotel en la capital de México sin saber que era víctima de una retención virtual. Descubrió lo ocurrido al recibir la llamada telefónica de un directivo de la firma Inasus, para la que trabaja, quien le conminaba a irse con rapidez del establecimiento. Días después de los hechos todavía desconoce en detalle que fue protagonista de un secuestro. Alguien había telefoneado a su familia para reclamar un rescate, que pagó la empresa dezana del grupo Aurela, controlado por la familia Cuíña, sin que trascendiese su cuantía.

Los captores de este joven profesional lalinense actuaron desde Monterrei, a 705 kilómetros en línea recta, y con el teléfono como única arma. Los hechos, que trascendieron ayer, ocurrieron en la madrugada del día 16 en horario español. El ingeniero industrial, que apenas llevaba quince días en México para trabajar en el proyecto del nuevo Centro Operativo de Bancomer, recibió una llamada telefónica en su habitación del hotel. Una persona lo instaba a no salir ante el riesgo de un atentado y acató la advertencia, sin que le pudiese la curiosidad. A la vez contactaban con su familia en Lalín, a las cinco de la madrugada de ese día 16, para anunciarles que estaba retenido y reclamaban el pago de un rescate.

Aviso de madrugada

El sobresalto de los familiares fue mayúsculo, dada la hora y la posible gravedad de los hechos. De inmediato contactaron con la empresa, y en su sede del polígono Lalín 2000 se hicieron las primeras gestiones para clarificar lo ocurrido. Desde Inasus se comunicaron con sus socios en México, que aportaron cierta tranquilidad ya que estas retenciones virtuales se han convertido casi en rutina en el país latinoamericano. Y comenzó la labor para liberar al trabajador, para lo que contrataron a un gabinete especializado en gestionar estos casos, además de advertir a la policía mexicana.

El ingeniero lalinense recibía de forma periódica durante las treinta horas retenido llamadas telefónicas en las que insistían en el posible atentado para controlar que cumplía la orden. También habló una vez con un representante de Inasus, tras ser autorizado por los captores para comprobar que estaba bien y se encontraba solo en la habitación. Incluso se extrañó de que su jefe le preguntase por la presencia de alguna otra persona con él, que estaba viendo tranquilamente la televisión, despreocupado de ese anuncio de atentado. Después de cerrado el trato con los captores, con el pago del rescate, llegaría la última llamada, desde Lalín, para que se fuese del hotel.

La empresa Inasus actuó desde el primer momento con celeridad para liberar a su trabajador, en la primera ocasión en que se enfrentaban en toda su historia a una retención de esas características. Insistían ayer en que su personal opera en la zona financiera de Polanco, una de las más seguras, afirman, de la capital mexicana. Además, resaltaban que ningún momento el afectado tuvo conocimiento de que era retenido contra su voluntad, sin que le diese importancia una vez liberado, reincorporándose a las pocas horas a su puesto. Por lo tanto, consideran que no tendrá secuelas o traumas. Mayor fue el susto para sus familiares, vivido desde la distancia.