Una oportunidad para Besteiro

Domingos Sampedro
domingos sampedro SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El dirigente lucense inicia el rearme del PSdeG decidido a ocupar el espacio dejado por Beiras

22 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Una de las primeras cosas que hizo Feijoo tras alzarse con el mando en plaza en el PP gallego, en el 2006, fue retratarse con un balón de fútbol y fabricar el eslogan «Hai partido, xogas?» para promover una campaña de afiliación por todas las comarcas de Galicia, al objeto de ensanchar las bases de un partido que no cesaba de registrar bajas tras ser descabalgado de la Xunta. Sumó 6.000 militantes más. Tantos como los que tiene el BNG. Una idea similar ronda la cabeza de Gómez Besteiro, que el próximo domingo se hará con las riendas de un PSdeG bajo de musculatura, y que él se propone fortalecer para no dejar escapar la «oportunidad» que en su entorno creen que se le abre para ocupar la centralidad política y disputarle dentro de tres años al PP la presidencia del Gobierno gallego.

El reto que tiene por delante Besteiro es gigantesco. El PSdeG que hereda de Pachi Vázquez es un partido que parece salido de la sala de despiece de un matadero, escachado, con grupos de influencia enfrentados en casi todas las ciudades, lo que lo incapacita para trasladar hacia fuera un discurso coherente. Si fuera un valor cotizado en Bolsa, a la franquicia galaica del PSOE le pasaría lo que a algunos bancos o constructoras, que hoy cuesta el 44 % menos que antes del inicio de la crisis, y tiene serias dificultades para financiarse o incluso para abonar las nóminas de sus trabajadores. Lo nunca visto.

El número importa

Cuando Borrell y Almunia estrenaron las primarias, en 1998, el censo oficial del PSdeG contaba con algo más de 24.138 militantes. En las recientes primarias consultivas fueron llamados a urnas 11.300. Por mucho que antes no se pagaran las cuotas que ahora se abonan, nadie que quiera conducir a este partido hacia una mayoría social puede pasar este dato por alto. Y Besteiro, que para impedir las fugas en sus filas se dedicó a telefonear personalmente a todo aquel que comunicaba la baja para plantear alternativas, parece tener claro que el tamaño de la tropa importa. Lo primero será taponar las vías de agua y, los segundo, promover una campaña como la que lanzó Feijoo.

Pero aun así, el nuevo líder socialista va a tener un gran hándicap para sus ambiciones gallegas, y es su ausencia del Parlamento, lo que lo puede convertir en el primer candidato socialista que pugne por el mando en la Xunta sin tener la opción de medirse con el líder del PP en las sesiones de control. González Laxe estuvo en esa situación en 1985, pero no en 1989. Y los siguientes, Sánchez Presedo, Caballero y Touriño compitieron con Fraga desde el escaño de O Hórreo.

Esta debilidad pretende corregirla el lucense reforzando la coordinación del partido, en lo que él denomina las cuatro terminales: la local, la parlamentaria, la de las Cortes y la social, y obligando a los diputados a rendir cuentas de su trabajo ante las agrupaciones. A lo anterior se suma su determinación por ocupar la centralidad política, abandonada por la izquierda para el PP, y por «reconquistar» todo lo comido por AGE, y que los socialistas entiende que Beiras no será capaz de mantener, especialmente debido a la condescendencia mostrada con la violencia de Resistencia Galega. El tiempo lo dirá, pero por lo de pronto los de Besteiro se asentarán en la dirección del PSdeG con ganas, como Feijoo en el 2006, de disputar el partido.