Las cifras del Tribunal de Cuentas (ejercicio 2010) en su informe de fiscalización agregado que atiende a las entidades locales de España ratifican una vez más la penosa situación financiera que ofrecen los municipios gallegos. Ocupamos de nuevo el último lugar en el ránking de ingresos totales por habitante (964 euros, frente a 1.572 de la media española, o los 2.418 de La Rioja), en el ránking de ingresos tributarios por habitante (282 euros frente a los 499 de la media española o los 748 de La Rioja) y también en el ránking de los ingresos por endeudamiento (186 euros, frente a los 333 de la media española o los 556 de las Baleares). Esto es relevante porque la suma de los ingresos por tributos y por endeudamiento explica, con las transferencias y subvenciones, el total de los ingresos presupuestarios. Pues bien, la media por transferencias y subvenciones per cápita fue en España 740 euros y en Galicia 496, lo que supone el 67 % de la media estatal. O sea, tenemos menos ingresos municipales per cápita en todas las categorías principales del presupuesto.
¿Por qué suceden estas cosas tan lamentables en nuestros municipios? Lo repetiré una vez más para que moleste a los que tienen responsabilidades en el asunto, que no son pocos, a través de un resumen apretado: a) si los municipios gallegos se educaron en la reproducción política, reducen casi siempre la tributación; b) estos menores ingresos tributarios se compensan con más transferencias, subvenciones y deuda; c) pero las transferencias y subvenciones se dañaron con la crisis, mientras la deuda crece con rigidez y exigencias normativas; d) el fondo de cooperación local compite sin éxito con las subvenciones autonómicas que gestionan las consellerías; e) los ingresos urbanísticos ya no saben ni contestan; f) como es fácil advertir, nadie es responsable de nada en estos asuntos tan dramáticos para nuestra convivencia; g) y es así como la dependencia financiera asfixia a nuestros municipios y les impide llevar a cabo sus funciones sociales básicas.
Los datos del tribunal son demoledores y sabios para Galicia, pues nos ponen en el sitio que corresponde. Aprendamos la lección con humildad.