Para que no vuelva a ocurrir


Portavoz de Fomento del PSOE en el Congreso de los Diputados

Habrá un antes y un después del 24 de julio del 2013 para los ferrocarriles en España. La primera reacción al accidente fue inevitablemente emocional. La conmoción por la tragedia, la consternación por el dolor de las víctimas, la satisfacción por la solidaridad de los gallegos. Conforme pasan los días, el sentimiento debe ir dejando paso a la razón, y ahora la tarea de los representantes de la ciudadanía es triple: la atención a las víctimas, el esclarecimiento de las causas del siniestro y, sobre todo, la adopción de medidas para evitar que algo así vuelva a ocurrir alguna vez.

El apoyo a las víctimas no puede limitarse al tiempo en el que enfocan las cámaras. La atención sanitaria y psicológica, el respaldo administrativo, las tramitaciones con los seguros? Necesitarán nuestra ayuda durante mucho tiempo. Y tienen que sentirnos ahí, muy cerca.

Las explicaciones deben ser claras, exhaustivas y veraces. Se lo debemos a las víctimas y se lo debemos a los millones de usuarios cotidianos de nuestros ferrocarriles. Hay dos investigaciones en marcha, la judicial y la técnica. Resulta imprescindible que se conozca la verdad sobre lo sucedido, hasta sus últimas consecuencias. Contamos con un sistema ferroviario muy seguro y exigente, que cumple las normas. Pero hay márgenes para el fallo y el error. La tragedia se nos ha colado por ese margen. Y ahora toca identificar los fallos, hacer la autocrítica correspondiente y tomar decisiones para prevenir nuevos accidentes.

Los socialistas hemos propuesto la creación de una comisión de estudio en el Parlamento para analizar las conclusiones de las investigaciones en marcha, y para establecer las medidas que han de adoptarse. La primera, a nuestro juicio, ha de ser la creación de una Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, como ya existe para el transporte aéreo, con recursos y autonomía para encargarse de la regulación y la inspección. Hace falta revisar con nuevos criterios de exigencia los protocolos de escalonamiento de velocidades, de señalización, de comunicación en cabina? Es preciso reducir el factor riesgo humano y automatizar en mayor medida el control de velocidades.

Hay mucha tarea por delante, que requerirá imaginación, trabajo, capacidad autocrítica y voluntad para el acuerdo.

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