«Echaré de menos su alegría»

Redacción / La Voz

GALICIA

La familia de María Esperanza Moríñigo agradece la ayuda de los gallegos

02 ago 2013 . Actualizado a las 17:19 h.

«El dolor es terrorífico», dice Miguel Ángel por boca de su hijo. No quiere dar muchos más datos sobre su identidad, solo que vive en A Coruña y que el miércoles 24 se quedó viudo por culpa del descarrilamiento del tren Alvia que venía de Madrid. Su esposa María Esperanza Moríñigo Gregorio, una mujer de 66 años nacida en Castilla y León, cogió el tren ese día para regresar a casa después de haber ido a ver a su madre, ingresada en un centro de mayores de Salamanca, su ciudad natal. «Como no hay parada en la capital salmantina unos amigos la llevaron hasta Zamora para que cogiera el tren que venía de Madrid», explica a través del hijo. Ya nunca más bajó con vida de aquel fatídico tren.

Los días van pasando lentos desde la catástrofe y la angustia crece. Hay momentos mejores. Otros peores. Son muchos los que le han ayudado, pero a veces no tiene fuerzas. «Ahora echo de menos cada una de las cosas que hacía. Pero sobre todo su alegría y su vitalidad», recuerda. Porque no había mañana, como dice su esposo por boca de su hijo, en la que esta mujer no pintara en el rostro su mejor sonrisa. «Le gustaba ir a tomar el aperitivo y salir, fue una gran madre, estaba ahí en todo momento, cuando la precisabas estaba ahí», apunta. Este domingo tenía entrada para «ver torear a Capea, que es de su pueblo», dice.

Pensar en todas las cosas que le gustaban y que ya no podrá hacer nunca más entristece a toda la familia. Porque aunque la vida continúa hay muchas horas bajas. Con todo, tienen fuerzas para agradecer el trato recibido, todo lo que han hecho por ellos durante los días posteriores a la tragedia y lo que continúan haciendo muchas personas todavía. «Agradecemos la ayuda que nos han prestado, especialmente a las autoridades locales de A Coruña, con el alcalde a la cabeza», explica.

Y en una carta enviada a este periódico para dar las gracias por todo el trabajo realizado por los distintos cuerpos de seguridad, sanitarios o autoridades, también aprovechan para pedir que a partir de ahora todos los trámites burocráticos se reduzcan para que todas las víctimas sean debidamente compensadas por Renfe, el ADIF o las aseguradoras que competan. «El dolor es terrorífico y tratas de paliarlo en la medida en la que puedes», dicen al tiempo que vuelven a dar las gracias.