«Hace más de un mes que no saco el coche del garaje»

J. CASANOVA A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Ciclistas urbanos justifican su paso a las dos ruedas

30 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Un hombre se despide de su mujer y sus hijos, que siguen jugando por los jardines de Méndez Núñez. Él saca su cartera, extrae una tarjeta y la introduce en la estación de Bicicoruña, liberando una de las siete que quedan: «Uf, no me acuerdo, pero yo creo que hace más de un mes que no saco el coche del garaje», dice. Antes de irse pedaleando alegremente cuenta que usa el servicio de alquiler a diario para ir de casa al trabajo y viceversa: «Las estaciones me quedan cerca y el trayecto es casi llaneando», justifica. No usa casco, aunque cree que si se convierte en obligatorio no será una razón para no seguir usando un servicio que le parece «muy barato». ¿Y se siente seguro entre el tráfico?

-Yo sí, aunque la verdad es que voy más por la acera que por la carretera. Esto no es como en Suiza, donde el ciclista circula a veinte por hora y todo el mundo lo respeta. Aquí, vas por la carretera y parece que le estás haciendo la vida imposible a todo el mundo.

Mientras charlamos, otros usuarios, cogen o dejan bicis en la céntrica estación que hay frente al Obelisco. Veo también pasar ciclistas entre el tráfico de los cantones (con bicis municipales o privadas) y no cuento a los chavales que dan vueltas por el parque. Realmente hay mucha bici.

Alberto tiene 36 años y es usuario del servicio de alquiler desde hace mes y medio, el tiempo que lleva en A Coruña. Se ha desplazado desde Barcelona, donde ya era cliente de uno de los servicios más populares de España:

-¿Y dónde circulaba más seguro, allí o aquí?

-Querrá decir que dónde circulaba menos inseguro...

Idéntica inseguridad

Hecha la salvedad, Alberto dice que la inseguridad es la misma en las dos ciudades, aunque afirma que le resultó sorprendente ver el servicio en A Coruña. «En Nueva York lo pusieron el mes pasado, así que muchas veces no vamos tan atrasados». El problema que subraya Alberto es el estado de las bicis. Se queja del mantenimiento y los hechos le dan la razón: «¿Ves?», me dice mientras me muestra cómo la bici que eligió en primer lugar tiene la cadena suelta. No hay problema, coge otra y se larga por la acera.

Alfredo circula con bici propia: «La saco un par de veces a la semana, en función de los recados que tenga que hacer». Se desplaza desde uno de los puntos altos de la ciudad: «Llegar al centro me lleva diez minutos, como el coche, y me ahorro el aparcamiento. Regresar ya es otra cosa. No llego antes de 40 minutos». Pese al esfuerzo, Alfredo, como la mayoría de los ciclistas urbanos, es un entusiasta del pedal y recomiendan su uso: «Será porque me he metido en el mundillo, pero creo que cada vez somos más». Seguro, pero lo que cuesta ver es una mujer pedaleando. El fenómeno del renacer ciclista para la ciudad parece ser masculino.

Tomás, que tiene 32 años, es de Vigo, ciudad en la que apenas salió con la bici: «Pero aquí me va muy bien. Tengo estaciones cerca de casa, del trabajo y de la estación del tren. Así que, cuando regreso a Vigo, voy en bici hasta la estación». Asegura que en su ciudad hay muchas cuestas, pero que los trayectos que hace en A Coruña son muy asequibles: «Casi siempre voy por la acera, excepto algún tramo en que tengo que bajar a la calle. Hasta la fecha no he tenido ningún susto y cojo la bici casi todos los días». Y como los demás, se aleja con esa sensación de ingravidez que proporciona el pedaleo.

EN DIRECTO frente a una estación de alquiler

Alberto, un usuario, dice que la inseguridad es igual en A Coruña que en Barcelona