Una semana después de que A Estrada amaneciese con el alma encogida, la Guardia Civil continúa sin hallar el rastro de la familia del bebé abandonado en una caja de cartón en la calle Iryda. Por el momento, ninguna de las líneas de investigación ha permitido dar con la pista de la madre o de quien se tomó la molestia de envolver al bebé en una toalla y de colocar la caja en un portal protegido. Los vecinos están convencidos de que el lugar en el que se dejó al recién nacido no fue una elección fortuita. El portal está resguardado. Del frío y de las miradas.
La Guardia Civil ha pateado el barrio buscando testigos. Ha llamado a cada puerta. Las pruebas realizadas a la niña indican que cuando fue encontrada -a las 10.30 horas- tenía apenas dos horas de vida. El dato acorta el radio de búsqueda. Sin embargo, ningún vecino vio maniobras sospechosas en la calle ni oyó nada que pueda dar una pista.
Los únicos que notaron algo fueron Marco Mariño y Sendra Ros, una pareja que vive en Madrid. Él es originario de A Estrada. El fin de semana pasado habían venido a visitar a la familia. Al salir de casa oyeron llorar con fuerza a un bebé. Al principio creyeron que el llanto procedía de algún piso en el que habían dejado mal colgado el telefonillo. Pero se oía fuerte y sin distorsión. Entonces fue cuando vieron la caja con el bebé y llamaron a la policía.
La caja estaba rotulada. Es uno de los envases que utiliza la Fundación Amigos de Galicia para la distribución de productos a familias con pocos recursos. El colectivo dirige sus ayudas a colectivos especialmente vulnerables. En A Estrada hay 16 familias beneficiarias. Tres de ellas habían recibido un envío la semana anterior. Sin embargo, esta pista tampoco ha servido a la Policía Judicial para poder localizar a la madre de la niña.
También ha sido inútil por ahora la alerta dada a los servicios de emergencia por si la madre acabase necesitando ayuda médica en el puerperio. Y la toalla con restos de sangre y el cordón umbilical son fuentes de ADN que se han enviado a analizar, pero hay que tener con qué cotejarlos. La investigación continúa, con todos los frentes abiertos.
En buen estado de salud
Entretanto, a falta de familia biológica, al bebé abandonado le sobran padrinos. La niña continúa ingresada en la unidad de neonatos del Hospital Clínico de Santiago. Los equipos médicos avanzan en las pruebas que exige el desconocimiento absoluto de su historial familiar, pero la niña se encuentra en buen estado de salud. Inevitablemente, el personal del centro se ha encariñado con ella. Le han puesto nombre, aunque el celo por preservar la identidad de la menor impedirá que trascienda.
Por su parte, la Xunta ha asumido la tutela y ha trabajado con la Cruz Roja en la búsqueda de una familia de acogida. Cuando reciba el alta, tendrá un hogar provisional y dejará un gran hueco en el Clínico.