La policía busca a 8 jóvenes que le reventaron la cara a golpes a un compostelano
SANTIAGO CIUDAD
«Só sentín o primeiro, despois espertei coa cara como a vedes», asegura el agredido
06 jun 2013 . Actualizado a las 16:04 h.Al compostelano José Antonio Fernández Ares le hicieron una cara nueva el pasado fin de semana. Pero se la labraron a golpes. «Só sentín o primeiro, despois espertei coa cara como a vedes». La foto dice tanto que duele solo verla: la nariz rota, la mandíbula desencajada, los ojos verdes ensartados en una especie de ensaimadas moradas... Un desastre que requerirá cirugía, la primera operación hoy, en el Hospital de Conxo, en Santiago.
José Antonio explica que todo ocurrió durante la madrugada del sábado al domingo a la entrada de un pub de la zona vieja de Compostela, en el entorno de la plaza de San Fiz. «Chegamos un amigo e máis eu a tomar unha cervexa, a da retirada -relata- e, nada máis entrar, xa nos demos conta de que había un grupiño mirándonos, falando coa camareira. Nós pedimos a consumición, a camareira estaba reacia a poñela, pero púxoa e seguiu a falar cos rapaces».
Según su versión, mientras se bajaban las cervezas, los del grupito empezaron a meterse con él y con su compañero. Les decían cosas como «abuelo, qué haces en este sitio, vete a hacer calceta con tu mamá».
«Cando vin que as cousas se poñían feas, díxenlle ao compañeiro de marchar», señala. Pero, cuando abandonaron el local, la pareja se encontró con que unos ocho jóvenes, de unos veintipocos años, se les habían adelantado y los estaban esperando en el exterior. «Eran rapaciños de 20, 22, non terían máis», cuenta Fernández. Procurando no abrir demasiado la boca para hablar, por no llorar, explica que, nada más salir, uno de los chavales se le puso delante, con los puños frente a su cara y moviéndose como un boxeador: «Contigo voy a bailar yo», le dijo. Asegura que mientras le preguntaba al púgil de barra a qué venía la amenaza, sintió un golpe atrás. «E xa non recordo nada máis». Su compañero se zafó mientras Fernández Ares, inconsciente, las recibía todas juntas en el suelo. Dice que si no murió ahogado en su propia sangre fue porque su compañero consiguió girarlo para que pudiera respirar.
Los agresores huyeron y a José Antonio se lo llevó una ambulancia al Hospital de Conxo, donde despertó en estado lamentable y donde sigue, a la espera de ser operado del tabique durante el día de hoy. El herido explica que ayer fue interrogado por agentes de la Policía Judicial y que la investigación para dar con los autores de la paliza está en marcha. Insiste mucho en que en ningún momento ni él ni su compañero insultaron o golpearon previamente a los agresores.