Antonio Jiménez, rescatado en un barranco en Oia: «tuve suerte por llevar el móvil»

A. martínez / m. Torres VIGO, OIA / LA VOZ

GALICIA

El hombre que se precipitó el domingo por la noche con su vehículo por un barranco en el municipio pontevedrés permanecía ayer en observación en el hospital vigués de Povisa

30 abr 2013 . Actualizado a las 11:27 h.

Antonio Jiménez Redondo, el hombre que se precipitó el domingo por la noche con su vehículo por un barranco en el municipio pontevedrés de Oia, permanecía ayer en observación en el hospital vigués de Povisa. De 53 años, carpintero y que busca un puesto de trabajo, es aficionado a la observación y fotografía de aves.

El domingo había ido a tomar unas imágenes a uno de los altos habitualmente utilizados por los aficionados al parapente. A las 21 horas, cuando empezó a caer la luz, decidió coger su coche para regresar a su casa, en Vigo. Aún ayer no acababa de explicarse por qué tuvo el accidente. «Debí coger un bache y perder el control del coche; lo único que recuerdo es que me encontré abajo en el barranco», recordaba en el hospital. Estuvo más de dos horas sin poder salir del coche. «Tuve muchísima suerte por llevar el teléfono en el bolsillo, si lo hubiera llegado a guardar en la guantera no hubiera podido pedir auxilio», afirma. A pesar de la angustia de encontrarse atrapado dentro del coche en la oscuridad supo mantener la calma, sin llegar a angustiarse. «Sentí que no tenía nada roto y que podía reaccionar, por lo que no me agobié mucho, no me vine abajo».

Cuatro patrullas de la Guardia Civil, dos equipos de bomberos, Emerxencias Val Miñor, de A Guarda, Cruz Roja y el Pesca I protagonizaron uno de los rescates más arriesgados que se recuerdan en la zona. Pero el siniestro no solo movilizó a una treintena de agentes, sino que los vecinos de la zona, alertados por el ruido de los helicópteros y las sirenas de los vehículos, compartían en tiempo real a través de las redes sociales lo que se iba conociendo del accidente.