Van a hacer un estriptís, lo cual en principio es de agradecer, pero sabe demasiado a poco, pues ni ellos mismos creen que sirva en realidad para entusiasmar (políticamente) a la ciudadanía ni para acabar con las dudas sobre la honestidad que tiene (ganada a pulso) parte de la clase política en Galicia y en el resto de España. Será básicamente un estriptís de horario infantil, pues, al fin y al cabo, lo que van a presentar los diputados del Parlamento gallego es una declaración de lo que ellos dicen poseer, sin papeles de Hacienda, sin firmas ante notario. Lo fían de esta manera todo a la confianza ciega de una ciudadanía harta de que la defrauden y, por lo tanto, en estos momentos más bien con cero confianza en ellos. La declaración servirá poco más que como base para ver con el tiempo en cuánto decrece o se incrementa el patrimonio de sus señorías..., y quizás también para hacer chistes, como ya se hicieron cuando algunos diputados y senadores presentaron sus cuentas: algunos eran, según sus confesiones por escrito, pobres de pedir... Todo seguirá, pues, prácticamente igual (de mal), porque son ellos quienes tienen que esmerarse en que no haya lugar ni a la trampa ni al cartón. Y no lo están haciendo.