La sentencia refleja que el daño psíquico sufrido por la víctima es obvio

La Voz

GALICIA

20 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El procedimiento por violencia doméstica y maltrato familiar abierto por un caso que involucraba a dos funcionarios del Parlamento gallego es un asunto que formaba parte de muchas de las conversaciones de pasillo, que esta vez mostraba al hombre atípicamente como víctima. En la sentencia se recogen los testimonios aportados por colegas de trabajo de ambos y también por algunos parlamentarios en los que se constata que la situación en la que quedó el letrado tras la agresión fue motivo de preocupación. La sentencia refleja que «ha sufrido un obvio daño psíquico» y algunos compañeros le prestaron manuales de autoayuda o le aportaron conocimiento de reflexología. Antonio estaba «desencajado» en su puesto, y fue a raíz de eso que fue trasladado.

Diputados de testigos

La agresora centró su defensa en intentar probar que las marcas en la cara de Antonio se debían a «problemas de piel» e incluso negó que formara una pareja de hecho con el jurídico de la Cámara. No obstante, los testimonios aportados por varios funcionarios y diputados del Parlamento acabaron atestiguando la relación, por lo que en la resolución se da cuenta de Antonio y de Vicenta como una pareja «razonablemente estable», pese al matrimonio de ella, y en todo caso su relación era «análoga» a la unión legal que mantenía la funcionaria.