Una gestión «impecable» y «sin engaños»

La Voz

GALICIA

La catástrofe, según la teoría de Fernández de Mesa, empieza con el «conjunto de chatarra» que, en su opinión, era el Prestige, una expresión que a menudo reprueba el abogado del armador, Santiago Zabaleta, envuelto en una cruzada casi solitaria para demostrar que el petrolero era «un buen buque». Pero fue Alberto Muñoz, abogado de varias cofradías, quien interpeló a De Mesa por la información que proporcionó aquellos días a la ciudadanía como portavoz del gabinete de crisis. El máximo responsable de la Guardia Civil negó que engañara a la opinión pública sobre la evolución de la marea negra. «No había interés en engañar a nadie», recalcó. En todo caso, recriminó a los medios que no reflejaban «exactamente lo que yo decía». En este sentido, negó haber dicho que el fuel se convertiría en adoquín en el fondo del mar. «He oído veinte mil veces las cintas de las ruedas de prensa y nunca dije eso», añadió. También quitó hierro a su resistencia a utilizar la expresión «marea negra» y preferir la de «vertido». En su opinión, la gestión fue «impecable». Muñoz, sin embargo, le recordó que mientras él decía que la mancha no había llegado, los marineros ya recogían chapapote. «Probablemente contratados por la Administración», espetó De Mesa. Avelino Ochoa, otro abogado de afectados, le recordó que muchos estaban personados porque aún no cobraron.