Un hombre con pequeños antecedentes por robo y «nada violento»

La Voz

GALICIA

21 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Vaya por delante que eso de «nada violento» lo dicen quienes lo aprecian. Después de hacer lo que hizo, el entrecomillado parece «una broma macabra», según fuentes policiales, agentes coruñeses que ayer al ver su historial delictivo no entendían nada. «Porque su hoja de antecedentes penales no se corresponde con la de alguien capaz de descuartizar a una mujer y meter los trozos en maletas». Prácticamente no tiene manchones. Se trata de un par de pequeños robos con fuerza y de un delito contra las personas de hace muchos años. Hasta hace tres años, hasta el mismo día que decidió liarse la manta a la cabeza y huir a los brazos de su amante, se dedicaba a la chatarra. Igual que sus hijos. Hay quien lo vio de furtivo en alguna ocasión; si bien no hay información sobre si le cayeron multas o no por esquilmar la ría de O Burgo.

Padre de seis hijos

Regresando sobre lo que todo el mundo opina en el asentamiento chabolista, eso de que Manuel no es «nada violento», pudiera que tuvieran razón respecto a cuando residía junto a su esposa y madre de seis hijos frente a la ría, en una caravana justo a la entrada del poblado. Tampoco en Bembibre se le vio agresivo. Por lo menos, nunca en estos tres últimos años se las vio con la policía. Ni estuvo involucrado en altercado alguno.

Por otro lado, hay mil hipótesis sobre cómo se conocieron Manuel dos Anjos y Rosa del Mar Jiménez, dos personas que nacieron y vivieron en la otra punta. Él, residente en A Coruña desde hace 25 años, y ella, natural de Ceuta. En el poblado chabolista se habla de que la relación comenzó hace tres años; si bien nadie acierta a saber cómo y en qué lugar se vieron por primera vez. Los que convivían junto a ellos tampoco se ponen de acuerdo. Se dice que fue en un comedor de Cáritas. O que tenían amigos en común.

Madre de tres hijos

La víctima había llegado a Bembibre, localidad de 10.000 habitantes próxima a Ponferrada, a principios de los noventa y tenía tres hijos de otras parejas. Todos sus vástagos se encontraban y se encuentran en casas de acogida de la Junta de Castilla y León después de que ella pidiese ayuda y reconociese que no los podía cuidar.