18 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Lleva décadas construida y de servicio público, pero nadie sabe qué hacer con la vieja terminal aeroportuaria compostelana de Lavacolla. El edificio está cerrado a cal y canto desde hace trece meses, al igual que su gigantesco aparcamiento exterior, del que ya han empezado a desaparecer materiales como sus extintores, mientras la vegetación comienza a aflorar por los resquicios del hormigón. La vieja terminal compostelana se erige así como una nueva modalidad de abandono de los bienes públicos por falta de ideas para sacarles partido o propuestas claras sobre su futuro antes de que su relevo la dejase sin actividad.