Mientras siguen los registros, los trabajadores desconocen qué pasará
22 sep 2012 . Actualizado a las 13:18 h.El día después en las oficinas centrales del Grupo Vendex en Galicia fue una sucesión de corrillos donde las dudas presidían todas las conversaciones. «Ahora nos intervendrán las cuentas y seguro que nos quedamos todo el mes sin cobrar. Y con lo duro que es el mes de octubre, que hay que pagar los libros de los niños», comentaba uno de los trabajadores de una empresa en la que los mileuristas son mayoría.
Por la mañana, los primeros en llegar a las oficinas se encontraron con la persiana de acceso en el primer piso del edificio en el que se ubican las dependencias sellada. En el interior, un equipo de agentes de la Agencia Tributaria seguía requisando información en los archivos y los soportes informáticos. «No sabía yo que hubiera tantas cosas que copiar. Si ya estuvieron ayer hasta las diez de la noche sin dejarnos mover ni usar los teléfonos», relataba otro de los trabajadores de la compañía a un compañero que intentaba conocer más detalles de la operación Pokémon.
A primera hora de la mañana fue trasladado a las oficinas el delegado en Galicia, José María Tutor, al que los agentes permitieron se asearse en el interior de las dependencias tras pasar la noche en la comisaría. Siguió el registro, pero los agentes le impidieron comunicarse con los trabajadores, a quienes se les instó a permanecer en silencio, «porque el caso se encuentra bajo secreto de sumario».
A las doce de la mañana, el grueso de la plantilla de las oficinas pudo volver a sus puestos de trabajo. El clima era de cierto nerviosismo y, tras una reunión con los responsables de la empresa y el equipo jurídico enviado desde Madrid para asesorarles, decidieron tomarse la tarde libre. Mientras, trascendió que hay otras tres empleadas del grupo, la apoderada de algunas sociedades y las dos responsables del servicio de atención a domicilio, que también han sido imputadas por la jueza, aunque no fueron detenidas.
Tres trabajadoras más fueron imputadas por la jueza, aunque siguen en libertad
El delegado de Vendex en Galicia fue llevado a las oficinas durante los registros