Los profesionales temen que se genere confusión entre los pacientes

La Voz

LUGO CIUDAD

21 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El frente abierto por los farmacéuticos ourensanos, secundados por los de A Coruña y Lugo, se originó este verano al no poder contar con existencias de algunos de los medicamentos genéricos cuyo precio cubre en parte el sistema público sanitario. Ante el desconocimiento de los profesionales gallegos de las referencias de los cuatro laboratorios cuestionados, les solicitaron sin éxito -aseguran- datos sobre su red comercial y estudios clínicos, incentivando aún más la incertidumbre. «No dudamos de que sean buenos, pero tenemos derecho a exigir toda la información sobre lo que vendemos, y como no lo conseguimos alertamos de ello a la Agencia Española del Medicamento», señala Vicente Álvarez, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense.

A cuenta de las dudas surgidas con los cuatro laboratorios, los profesionales gallegos del sector aseguran perseguir una mayor racionalización del sistema implantado en julio, que hace que la receta electrónica solo permita dispensar los principios activos con precio más bajo. Los que superen dicho coste se quedan fuera de la cobertura pública, y eso, según los farmacéuticos, está creando una gran confusión entre los pacientes, que ven como se les dispensa presentaciones, cajas, colores y tamaños de medicinas distintos a los que estaban habituados.

Cada tres meses, la Administración fijará qué genéricos cubre, por lo que los pacientes podrán ver cómo cambia cada trimestre la presentación de sus fármacos. «Eso tira por la borda el trabajo de muchos años de hacer que sobre todo las personas mayores sigan sus tratamientos, ya que ahora se pueden ver confundidas por los continuos cambios, sobre todo si trata de pacientes polimedicados», reflexiona Álvarez.

Cautela oficial

Con su presión sobre los cuatro laboratorios, los farmacéuticos gallegos pretenden que el sistema público no elija solo los medicamentos más baratos sino que opte por los que garanticen su abastecimiento; que se apruebe un margen de precios por cada producto para no depender de un único fabricante, y, sobre todo, que se unifiquen embalajes, tipografías, tamaños y colores de pastillas de cada principio activo para facilitar los tratamientos a los pacientes.

La Agencia Española de Medicamentos asegura que le «preocupa mucho» lograr la llamada bioapariencia, con la que se igualarían las presentaciones, «pero hasta el momento no se han puesto sobre la mesa estudios lo suficientemente sólidos como para aprobar una medida de ese calado», advierte.