El líder del PSdeG, muy crítico con la gestión de Feijoo, revela que los sondeos internos de su partido predicen que el PP está al borde de perder el colchón de tres diputados sobre la mayoría que tenía en el otoño pasado.
-No se ve a Feijoo tan inquieto por sus opositores como por el posible desgaste que le ocasionen los recortes de Rajoy.
-Tiene que estar inquieto porque es el principal responsable. Fue Feijoo quien recorrió Galicia de telonero de Rajoy. El que iba a bajar los impuestos y subió el IRPF y el IVA. Feijoo sabe que produjeron un fraude electoral masivo. El drama de Feijoo es que está prisionero de su propia vanidad. Cientos de empresas no cobran las deudas de la Xunta, porque renunció a acogerse al plan de pago a proveedores por no reconocer su deuda y no tener desgaste electoral.
-Los sondeos dan ventaja al PP, pero con una bolsa de indecisos todavía muy amplia.
-Hay una partida abierta. De las encuestas, me quedo con que el PP experimenta una caída clara desde el 20 de noviembre, con un recorte del número de diputados. Manejo datos de que ya pasaron el colchón de seguridad y sube la izquierda. Si esa tendencia continúa, el cambio en Galicia se puede dar. La campaña va a ser cómo salimos de esta crisis. Nuestro proyecto precisa qué haría, cuándo y con qué.
-Esta sobre la mesa la reforma del mapa municipal. ¿Cuál es la posición del PSdeG sobre el futuro de las diputaciones?
-Hay un Gobierno que está desmontando el Estado de las autonomías para reforzar el de las provincias. Las diputaciones no valen como están. Hay un rechazo social amplísimo a las diputaciones, porque mientras recortan la paga a los funcionarios Baltar y Louzán siguen contratando gente. La sociedad gallega no quiere diputaciones.
-Pues si existe tanto rechazo, lo lógico sería liquidarlas.
-Tenemos que saber en Galicia por qué apostamos, para ir a una reforma que consiga que el ciudadano tenga servicios públicos. Está en cuestión todo, y las diputaciones las primeras de todo ello. Pero lo que hagamos habrá de ser por consenso. Hay que recortar gasto, pero no democracia, participación ni transparencia.