Es fácil llegar a acuerdos cuando todos los implicados ven atacados sus intereses. Pasa algunas veces en política y sucedió ayer en la Fegamp. PP, PSOE y BNG acordaron rechazar la reforma de la Administración local anunciada por el Gobierno y que, denuncian, les resta competencias y ataca la autonomía de los concellos. Con excepciones, está claro que hay quien ve peligrar su cuota de poder y su cuota de ingresos... Curiosa Fegamp, que perdió ayer una oportunidad de oro para exigir, y por unanimidad, la supresión inmediata de las costosísimas diputaciones, o por ejemplo, la derogación de los hachazos a los funcionarios, a la dependencia, a la sanidad y a la educación. Quizás no era urgente situarse, y por unanimidad, del lado de las auténticas víctimas de los recortes. Un síntoma, puede que unánime, de lo que está pasando...