El Gobierno improvisa con la fusión de ayuntamientos

La semana se cierra en medio del desconcierto


madrid / la voz

La semana se cierra en medio del desconcierto tras comprobarse que la que se suponía como la última frontera que el Gobierno no estaba dispuesto a traspasar, la subida del IVA, era rebasada con una fórmula que demuestra su propia vergüenza al tener que adoptar una medida que siempre negó. En lugar de anunciar claramente que las circunstancias obligaban a subir el IVA a partir del año que viene, el ministro de Economía, Luis de Guindos, enmascaró esa decisión dedicándole al asunto apenas tres líneas, y de forma indirecta, en medio de un largo discurso enmarañado por multitud de cifras económicas.

De Guindos ni siquiera nombró la palabra IVA y se limitó a señalar que para el 2013 se esperaba un incremento de 8.000 millones en la recaudación de los impuestos indirectos. Aumento que solo puede llegar con una importante subida del impuesto sobre el valor añadido, como se encargó de señalarle un periodista en plena rueda de prensa al apurado ministro, que poco después tuvo que reconocer que sí, que el IVA subía.

Pero, más allá del incumplimiento de las reiteradas promesas de Montoro y Rajoy de que no habría subida, el desconcierto llega porque hasta hace apenas una semana el propio Ejecutivo aseguraba que descartaba esa medida no solo por injusta sino también por ineficaz. La sensación de improvisación a la desesperada es difícil de superar.

En esa misma rueda de prensa hubo otra demostración de improvisación que no ha tenido tanta repercusión. Después de haberse filtrado desde distintas fuentes que la reforma de la Administración pública que prepara el Gobierno descartaba forzar a los ayuntamientos pequeños a fusionarse para reducir los costes, debido a las previsibles tensiones entre municipios que podría generar, el plan de reformas que el Gobierno aprobó a toda prisa el viernes para someterlo al visto bueno de Bruselas hablaba de una «racionalización del número de ayuntamientos» y de su agrupación en función del número de habitantes.

El cambio de opinión parece fruto de otra vuelta de tuerca en las exigencias de la Unión Europea para recortar gastos a toda costa. Prueba de lo improvisado del texto que se ha enviado a Bruselas es su inconcreción. La Voz de Galicia preguntó al ministro De Guindos por los pormenores de ese plan de «racionalización» del número de ayuntamientos y este apenas pudo balbucear un par de tópicos sobre los problemas de la ineficiencia del gasto, sin aclarar nada sobre el tema. Por si quedaran dudas sobre lo apresurado de ese proyecto, el anuncio del Gobierno fue contestado casi en tono de indignación por el presidente de la FEMP, el popular Juan Ignacio Zoido. Mientras el Gobierno improvisa, miles de ayuntamientos desconocen si pasarán o no en breve a mejor vida.

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